Producir un kilo de uva en España puede costar desde 20 céntimos hasta más de un euro dependiendo de dónde y cómo se cultive. Esa diferencia resume la conclusión central del estudio de costes de producción de uva que la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) ha presentado esta semana en un webinario con representantes del sector, la universidad y la Administración. Se trata de la tercera fase de un proyecto iniciado en 2017 que, con 256 muestras acumuladas a lo largo de tres rondas de trabajo de campo, constituye la base de datos más extensa disponible sobre esta materia en España. El trabajo ha sido desarrollado por la Universitat Politècnica de València y abarca información procedente de 54 denominaciones de origen y 46 variedades de uva.
Ribeiro en un extremo, Almansa en el otro
El coste por kilogramo es el indicador que mejor permite comparar realidades tan distintas como una viña en ladera gallega y un viñedo mecanizado en la llanura manchega. En la Fase III del estudio, ese valor medio se sitúa en 0,62 euros por kilo considerando el conjunto de denominaciones analizadas, aunque la cifra baja hasta 0,57 euros si se excluye la DO Ribeiro, incorporada por primera vez en esta edición y que distorsiona el promedio por sus valores excepcionales.
En el extremo más caro se sitúan denominaciones donde el terreno, el clima húmedo o la orografía exigen mucha mano de obra y dificultan la mecanización. Ribeiro encabeza el conjunto con 1,28 euros por kilo, seguida de Ribera del Duero (0,89 €/kg), Bierzo (0,82 €/kg) y Rioja (0,73 €/kg). En el extremo opuesto, Almansa registra el coste unitario más bajo de todo el estudio, con apenas 0,20 euros por kilo, seguida de La Mancha (0,32 €/kg) y Ribera del Guadiana (0,33 €/kg). Denominaciones como Rueda (0,42 €/kg), Yecla (0,40 €/kg) o Valencia (0,41 €/kg) se sitúan en la franja intermedia-baja.
La explicación de estas diferencias no es caprichosa. En zonas húmedas del norte y noroeste, los viñedos requieren más tratamientos fitosanitarios, más intervenciones manuales y sistemas de cultivo que no se pueden mecanizar fácilmente, lo que dispara los costes. En cambio, en el centro y sureste de la península, parcelas más llanas, viñedos en espaldera mecanizable y rendimientos por hectárea más altos permiten repartir los gastos entre más kilos de uva, abaratando el coste unitario.
Por qué regar puede salir más barato
Uno de los hallazgos más llamativos del informe es que, en las zonas más secas —Almansa, Yecla, Alicante, Utiel-Requena, La Mancha—, instalar riego puede reducir el coste por kilo aunque encarezca el coste por hectárea. El motivo es sencillo: si una hectárea con riego produce el doble de uva que en secano, los gastos fijos —poda, tratamientos, maquinaria— se reparten entre muchos más kilos, y el precio unitario cae. El estudio lo confirma comparando parcelas con el mismo sistema de conducción dentro de una misma denominación, donde el regadío tiende a actuar como palanca de eficiencia económica en los territorios con precipitaciones escasas.
Ajustes internos para contener el gasto
Los datos de esta tercera fase, correspondientes a la campaña vitícola 2024/2025, revelan también una tendencia relevante: la mayoría de los viticultores están logrando mantener sus costes totales relativamente estables a pesar de que algunas partidas concretas suben con fuerza. Lo consiguen compensando esas subidas con recortes en otras actividades o eliminando algunas intervenciones. En la DO Rioja, por ejemplo, el coste total apenas varió un 1,5% respecto a fases anteriores, pero por dentro los gastos en fitosanitarios subieron un 24% mientras la vendimia bajó un 25% y la poda un 29%. En Rueda, el coste total cayó un 10,4% gracias, en gran parte, a que en esta fase no se registraron gastos de riego ni transporte.
Las excepciones a esa estabilidad son Utiel-Requena, con un encarecimiento del 22,7% impulsado por subidas en poda, vegetación y espaldera, y Bierzo, con un alza del 10,7% por el aumento en fitosanitarios y abonado. En el lado contrario, Yecla registró la mayor reducción, con una caída del 36,7% en su coste total medio.
El webinario en el que se presentaron los resultados contó con la participación de Susana García, directora de la OIVE; Jose Miguel Carot, catedrático de la Universitat Politècnica de València y coordinador del equipo investigador; y Laura Barrado, coordinadora de Área de Vino en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, quien presentó la plataforma Redes Teco como herramienta complementaria para el conocimiento del sector. El informe completo está disponible en el sitio web de la OIVE
