En Áster definen su crianza como un vino que “sigue la tradición, elaborado a partir de una cuidadosa selección de uvas provenientes de distintas parcelas de nuestra finca. Es un vino lleno de vida, con gran energía y equilibrio. En boca, sobresale por su sólida estructura y refinada intensidad, características que representan la esencia de los vinos de la Ribera del Duero”.
Y lo cierto es que resulta fácil estar de acuerdo porque, básicamente, Áster Crianza 2020 es un todoterreno, un vino de calidad que se defiende en cualquier escenario y ante cualquier público, y esa versatilidad es una poderosa arma.
Hablamos de un vino monovarietal de Tempranillo (o Tinta del País, según la costumbre local) procedente de cepas de unos 25 años de edad media plantadas a entre 750 y 800 metros de altitud en laderas aluviales de la zona de Anguix (Burgos), sobre suelos franco-arenosos con base arcillosa calcárea y buen drenaje.
En 2020, el clima continental característico de la Ribera del Duero burgalesa contó con un verano cálido y escasas precipitaciones, compensado por las reservas hídricas primaverales. Con un moderado rendimiento de entre 3.800 y 4.500 kilos por hectárea y vendimia manual, en cajas de 20 kg, durante la primera quincena de octubre, los racimos pasaron por una primera de selección, y las uvas, tras el despalillado y un suave estrujado, se cribaron en una segunda mesa, en este caso óptica.
Para la fermentación alcohólica se usaron depósitos de acero inoxidable de pequeño volumen, con control de temperatura (entre 28 y 30 ºC). Tras entre 10 y 12 días de fermentación y entre 15 y 18 días de maceración con remontados diarios, se retiraron las lías gruesas, y se procedió a realizar la conversión maloláctica, con batonages ocasionales.
La crianza en barricas (70 % de roble francés, grano fino y tostado medio, y 30 % de roble americano con tostado ligero, todas ellas de dos o tres años de uso) se prolongó durante 22 meses, con trasiegos manuales por gravedad cada seis meses. Finalmente, el vino fue estabilizado, clarificado y embotellado a finales de 2022 para permanecer afinándose durante un año más en el botellero de la bodega antes de salir al mercado.
Cuando catamos Aster Crianza 2020, encontramos un vino de color rojo picota y capa alta con aspecto brillante. Su nariz ofrece aromas a fruta roja y negra en su punto de madurez acompañada de especias. En boca nos recibe con buena acidez, taninos pulidos y un trago muy amable, de buena intensidad y longitud, con un destacable toque lácteo.
Es un vino bien estructurado pero fácil de beber, armado de buenos argumentos para convencer a un gran número de catadores pero a la vez lo suficientemente discreto para pasar inadvertido en una animada charla mientras su botella se vacía sin que nos demos cuenta; en definitiva: un vino de calidad que se defiende en cualquier escenario y ante cualquier público. Y esa versatilidad es una poderosa arma.
Las claves de Áster Crianza 2020
- Origen: Viñedos propios en Anguix (Burgos), a 750-800 m de altitud, sobre suelos franco-arenosos con base arcillo-calcárea. Cepas de 25 años de edad media.
- Variedad: Tempranillo (Tinta del País), con rendimientos moderados (3.800-4.500 kg/ha) y vendimia manual en cajas de 20 kg.
- Elaboración y crianza: Fermentación en inox con control de temperatura, maceraciones largas y maloláctica con batonages. Crianza de 22 meses en barrica (70 % roble francés, 30 % americano) y 12 meses más en botella.
- Cata: Rojo picota brillante de capa alta. Nariz de fruta roja y negra madura con especias. Boca equilibrada, con acidez fresca, taninos pulidos, buena longitud y un toque lácteo.
- Estilo: Vino estructurado pero amable, intenso y fácil de beber. Capaz de destacar en cata o acompañar discretamente en mesa.
- Versatilidad: Un “todoterreno” de Ribera del Duero que convence a expertos y acompaña sin esfuerzo cualquier ocasión.

| Vino | Alcohol | Producción | Precio |
|---|---|---|---|
| Áster Crianza 2020 | 14,5 % | ~200.000botellas de 75 cl | 6 x 75 cl: 110,50 euros 12 x 75 cl: 220,99 euros Mágnum en caja de madera: 42 euros |

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Áster Crianza 2020: A versatile and balanced wine able to hold its own in any setting
At Áster, they define their Crianza as a wine that “follows tradition, crafted from a careful selection of grapes sourced from different plots of our estate. It is a wine full of life, with great energy and balance. On the palate, it stands out for its solid structure and refined intensity, traits that reflect the essence of Ribera del Duero wines.”
It is easy to agree, because essentially Áster Crianza 2020 is an all-terrain wine – a quality wine that performs well in any situation and for any audience. That versatility is a powerful asset.
We are talking about a single-varietal Tempranillo (locally known as Tinta del País), sourced from vines with an average age of around 25 years, planted between 750 and 800 meters above sea level on alluvial slopes in the Anguix area (Burgos), over sandy-loam soils with a calcareous-clay base and good drainage.
In 2020, the characteristic continental climate of Ribera del Duero in Burgos brought a warm summer and low rainfall, balanced by spring water reserves. With moderate yields of 3,800 to 4,500 kilos per hectare and manual harvesting in 20 kg boxes during the first half of October, the grape bunches went through an initial selection, while the berries, after destemming and gentle crushing, were screened again on a second sorting table.
Alcoholic fermentation was carried out in small stainless-steel tanks with temperature control (between 28 and 30 ºC). After 10 to 12 days of fermentation and 15 to 18 days of maceration with daily pump-overs, the coarse lees were removed, and malolactic fermentation took place with occasional bâtonnage.
Aging in barrels (70% French oak of fine grain and medium toast, and 30% American oak of light toast, all of them two to three years old) lasted for 22 months, with manual rackings by gravity every six months. Finally, the wine was stabilized, clarified, and bottled at the end of 2022, and then rested in the winery’s bottle racks for another year before being released to the market.

When tasting Áster Crianza 2020, we find a wine of deep cherry-red color with high intensity and a bright appearance. On the nose, it offers ripe red and black fruit accompanied by spices. On the palate, it greets us with fresh acidity, polished tannins, and a smooth, approachable mouthfeel, with good intensity and length, and a notable lactic note.
It is a well-structured yet easy-to-drink wine, equipped with solid arguments to win over a broad range of tasters, but at the same time discreet enough to go unnoticed during a lively conversation while the bottle quietly empties. In short: a quality wine that performs well in any situation and for any audience. And that versatility is a powerful asset.
