Maleiga Lapso 2023: un tinto gallego sin hechizos ni trapalladas

Su etiqueta sugiere muchas cosas, y su nombre también. “Lapso” sugiere pausa, un instante en el tiempo. Es un nombre precioso para un vino, y una de esas voces que ha permanecido prácticamente pura desde que Roma nos trajera el latín, donde lapsus era en realidad una “caída”, un resbalón y, por ende, un error, acepción que el gallego sí conserva para su “lapso”, pero que el castellano ha ido olvidando. 

Maleiga, por su parte, es un divertimento de sonoridad inequívocamente galaica, Maleiga encierra un juego de palabras, una contracción de “mala meiga”, de bruja malvada, de esa mujer de poderes ocultos y sabiduría ancestral para quien la naturaleza carece de secretos; tampoco es mala cosa para designar una bodega, ¿no? Pero Maleiga encierra, además, una lectura mucho más doméstica: es un acrónimo formado por las primeras letras de MAma, LEIre y GAel, a quienes el fundador de la bodega, Wenceslao Labrador, presenta como “su otro gran proyecto”.

Detrás de Adegas Maleiga hay una familia ribeirana de las de toda la vida, de esas de boa cepa: abuelos, padres y tíos que siempre vivieron alrededor de las viñas, en parcelas que pasan de padres a hijos. Cuenta Wenceslao que, tras una temporada fuera de Galicia, tuvo que decidir entre dejar en ruinas el legado familiar o pelear por su tierra, y eligió lo segundo; eligió quedarse. Durante años se dedicó a producir uva para que otros hicieran el vino, hasta que decidió que había llegado el momento de dejar de producir kilos para empezar a crear vinos propios.

El viñedo, explica la bodega, es una radiografía del Ribeiro: 27 parcelas que suman unas tres hectáreas y que se trabajan a mano, con la excepción de unos 6.000 metros cuadrados (0,6 hectáreas). Su catálogo se reduce a dos vinos, un blanco y un tinto. En el blanco, la Treixadura hace de hilo conductor y se mezcla con otras variedades locales, como Torrontés, Lado o Loureira. Pero ya habrá tiempo de hablar de aquel (o no). Hoy es el tinto el que se hace con el protagonismo.

Maleiga Lapso 2023: un tinto gallego sin hechizos ni trapalladas. Detalle de la cera
Maleiga Lapso 2023: un tinto gallego sin hechizos ni trapalladas. Detalle del corcho

Tres variedades autóctonas se unen para dar vida a este Lapso 2023

Maleiga Lapso 2023 es un tinto de la D. O. Ribeiro elaborado en San Paio, en el término de Ribadavia (Orense), con tres variedades autóctonas: Caíño Tinto (60 %), Sousón (28 %) y Ferrón (12 %). Su fundador las plantó en el paraje de la Mourisca hace unos quince años. Las uvas se vinifican por variedades y fermentan en depósitos de acero inoxidable a una temperatura controlada de 16 ºC. La crianza dura 11 meses en acero inoxidable, con un 20 % del vino que pasa durante cinco meses por barricas de roble francés. Después, ya embotellado, reposa en la bodega al menos seis meses más antes de salir al mercado.

En la copa, Maleiga Lapso 2023 muestra un color rojo picota con una capa media. La nariz no es especialmente fragante: asoman la fruta madura, las especias y unos leves tostados. En boca entra con una acidez agradable y deja que aflore la fruta, aunque sin demasiada intensidad y con una despedida más bien temprana. No es, sin embargo, un trago simple; el vino se ensancha en boca, tiene cierto tanino y una presencia moderada de los tostados que se asomaban en la nariz.

Este Lapso no es, efectivamente, duradero; tampoco es un error. Es un vino que no destaca de forma especial ni por intensidad, ni por longitud, ni por equilibrio, ni por complejidad, y por todo eso resulta extrañamente personal. Difícilmente se llevará una puntuación alta en una cata técnica o provocará un flechazo a un catador estrella, pero hay destellos de autenticidad y de paisaje que nos hacen pensar en un gran potencial por parte de esta meiga, de esta Maleiga, en futuras añadas.

Maleiga Lapso 2023: un tinto gallego sin hechizos ni trapalladas. Detalle de la etiqueta trasera
VinoAlcoholProducciónPrecio (75 cl)
Maleiga Lapso 202313,5 %–24 euros

Las claves de Maleiga Lapso 2023

  • Origen: Procede de la D. O. Ribeiro y se elabora en San Paio, en Ribadavia (Ourense).
  • Variedades: Combina Caíño Tinto (60 %), Sousón (28 %) y Ferrón (12 %).
  • Viñedo: Procede de las 27 parcelas, unas tres hectáreas en total, que trabaja Adegas Maleiga.
  • Crianza: Pasa 11 meses en acero y reposa al menos seis meses en botella. Un 20 % del vino se cría cinco meses en barrica de roble francés.
  • Perfil: Fruta madura, especias, leves tostados, acidez agradable, razonable anchura razonable y cierto tanino.
  • Carácter: Un vino auténtico y sin artificios.
Maleiga Lapso 2023: un tinto gallego sin hechizos ni trapalladas. Detalle de la etiqueta
↓↓ Gracias por compartir este contenido ↓↓