Tritón 2018

Hay quien dice que la Tinta de Toro es el clon más antiguo de Tempranillo que se puede encontrar, ya que la filoxera no pudo con algunos de los viñedos de la zona de Toro, gracias a sus suelos arenosos, en los que el fatídico pulgón no podía excavar túneles por los que acceder a las raíces de unas vides con las que lleva elaborándose vino al menos desde la Edad Media, como se recoge en algunos escritos.
Tritón 2018 es un monovarietal de Tinta de Toro procedente de dos viñas: El Monte, plantada en 1962, y Hornicos, que data nada menos que de 1946, ambas de suelos muy arenosos sobre una profunda capa de arcilla. Sus uvas, vendimiadas a mano y en caja, fermentan en depósitos de acero inoxidable con levaduras autóctonas. Posteriormente, la fermentación maloláctica tiene lugar en barricas de roble francés de 225 y 300 litros, donde el vino tendrá una crianza sobre lías de ocho meses.
En copa se presenta de un color rojo picota con un halo violáceo. Su nariz es ligeramente golosa, y en ella encontramos fruta roja fresca acompañada de violetas y notas de moka. Curiosamente, su boca es más fresca de lo que sugiere su nariz, con una buena acidez que destaca en un vino frutal, bastante estructurado, con un tanino presente pero no molesto y un trago medio-corto con final licoroso. Es un vino que acompaña bien una comida sin tomar el protagonismo en ningún momento y que nos recuerda la importancia de los suelos arenosos en la historia reciente de la viticultura.

Tritón 2018 Cápsula

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Some say that Tinta de Toro is the oldest Tempranillo clone that can be found, since the phylloxera couldn’t attack some of the vineyards in Toro area, thanks to their sandy soils, in which the fatal aphid couldn’t dig tunnels through which access to the roots of the vines that has been used to make wine at least since the Middle Ages, as recorded in some writings.
Tritón 2018 is aTinta de Toro single-varietal from two vineyards: El Monte, planted in 1962, and Hornicos, dating from no less than 1946, both with very sandy soils on a deep layer of clay. Their grapes, harvested by hand in boxes, ferment in stainless steel tanks with indigenous yeasts. Subsequently, the malolactic fermentation takes place in French oak barrels of 225 and 300 liters, where the wine will be aged on its lees for eight months.
In the glass it has a cherry red color with a purplish halo. Its nose is slightly sweet, and in it we find fresh red fruit accompanied by violets and notes of mocha. Curiously, its palate is fresher than its nose suggests, with a good acidity that stands out in a fruity wine, quite structured, with a present but not annoying tannin and a medium-short drink with a liquor finish. It’s a wine that pairs well with a meal without taking the center stage at any time and that reminds us of the importance of sandy soils in the recent history of viticulture.

Tritón 2018 Trasera