La tercera edición de la Cata Tendencias de Grupo Rioja ha demostrado que la Denominación de Origen Rioja está haciendo bien los deberes. El encuentro celebrado en la sede madrileña de la Unión Española de Catadores el pasado 26 de junio puso el foco en dos de las tendencias más interesantes que está viviendo la DOCa Rioja: las variedades minoritarias y la zonificación precisa de sus vinos.
En ella tuvimos la oportunidad de descubrir de primera mano cómo Rioja está reinventándose sin perder su esencia, apostando por otras variedades y vinos que reivindican el origen pero sin olvidar su historia y su apuesta por las largas crianzas.
Variedades minoritarias en Rioja: el futuro ya está aquí
La primera parte de la cata estuvo dedicada a esas variedades que, aunque minoritarias en superficie, están ganando protagonismo en las propuestas más innovadoras de la región. Mónica Muñoz, editora y directora de Mercados del Vino y la Distribución, fue la encargada de guiarnos por este territorio donde conviven uvas históricas con proyectos de futuro.
Hablamos de variedades como el Graciano, que aunque siempre ha estado presente en Rioja, ahora está encontrando su lugar como protagonista en monovarietales que sorprenden por su intensidad aromática y su tanino terroso. Los vinos catados fueron Voché Selección 2021 (Bodegas Manzanos), Beronia Graciano 2022 (Beronia), Queirón Ensayos Capitales 2021 (Queirón), Viña Pomal Vinos Singulares Graciano 2020 (Bodegas Bilbaínas) y Viña Monty Graciano 2016 (Bodegas Montecillo), que demostraron que esta uva autóctona, complicada de cultivar, tiene mucho que decir por sí sola.
Pero quizás lo más llamativo fue comprobar cómo la Garnacha está viviendo una segunda juventud en Rioja. Vinos como el Finca La Montesa 2021 (Palacios Remondo) o Petra de Valpiedra 2021 (Finca Valpiedra) nos recordaron por qué esta variedad fue durante siglos la reina de la región antes del auge del Tempranillo. Su capacidad para expresar el terruño, su frutalidad y su versatilidad la convierten en una apuesta segura para el futuro.

La sorpresa llegó con la Maturana Tinta, una variedad casi desaparecida que ha resurgido gracias al trabajo de investigación ampelográfica. Sus embajadores fueron Vivanco Parcelas de Maturana Tinta 2021 (Dinastía Vivanco) y La Halconera 2021 (Marqués de Cáceres), que mostraron el potencial de esta uva que aporta color intenso, acidez alta y unas notas vegetales y especiadas que la hacen diferenciarse de otras variedades de Rioja.
También pudimos comprobar las virtudes del Mazuelo (Cariñena), tradicionalmente usado en pequeñas proporciones, pero que ejemplos como El Pacto Malacara 2021 (Viñedos el Pacto) demuestran su capacidad para elaborar vinos con una personalidad arrolladora que muestran autenticidad y terruño a cada sorbo.
La importancia del origen: zonas y pueblos de Rioja
La segunda parte de la jornada estuvo dedicada a la zonificación, con Antonio Candelas, director de Mi Vino, al timón de una cata que puso de relieve las diferencias entre las tres subzonas riojanas: Rioja Alta, Rioja Alavesa y Rioja Oriental y la diversidad de terruños que se encuentran en los siete valles, recorridos por nueve ríos, que conforman Rioja.
“100 kilómetros de infinita diversidad” fue el título de la ponencia. Desde los suelos arcillo-calcáreos de Rioja Alavesa hasta los arcillo-ferrosos y aluviales de Rioja Oriental, pasando por el mosaico de suelos arcillo-calcáreos, arcillo-ferrosos y aluviales de Rioja Alta, cada zona tiene su propia personalidad que transfiere a sus vinos.
Especialmente interesante fue comprobar cómo las nuevas menciones “Vino de Pueblo” y “Viñedo en…”, ambas amparadas por la tirilla de Vino de Pueblo, están permitiendo a las bodegas comunicar con mayor precisión el origen de sus vinos. Ya no hablamos solo de Rioja, sino de Laguardia, Briones, Elciego o Quel, cada uno con su propia identidad.

Los vinos catados fueron una perfecta demostración de estas diferencias. De Rioja Alta catamos como Vinos de Zona: Santalba Abando 2024 (Bodegas Santalba) y El Pacto del Alto Najerilla 2023 (Viñedos El Pacto), que en su nombre ya reivindica el valle del que proviene; y como Vinos de Pueblo: Hacienda López de Haro 2023 (López de Haro) Vino de San Vicente de la Sonsierra y Vivanco Brunes 2021 (Dinastía Vivanco) Vino de Briones. En general, vinos equilibrados con la fruta muy presente.
De Rioja Alavesa únicamente catamos un vino de zona: Solar de Samaniego Etiqueta Crema 2019 (Solar de Samaniego) y tres vinos de pueblo: Finca Torrea 2020 (Herederos del Marqués de Riscal) Vino de Elciego, Viña Salceda La Rellanilla 2023 (Viña Salceda) Vino de Laguardia, Cosme Palacio 2020 (Bodegas Cosme Palacio) también Vino de Laguardia. Son vinos frescos y elegantes, buenos embajadores de su territorio.
Con respecto a Rioja Oriental catamos un vino de zona: Propiedad 2021 (Palacios Remondo) y dos vinos de pueblo: Nostalgia 2022 (Faustino Rivera Ulecia) Vino de Arnedo y Queirón Mi Lugar 2020 (Queirón) Vino de Quel. Se trata de tres vinos en cuyo coupage utilizan la Garnacha, uva imprescindible de esta subzona de Rioja.
El factor humano: la clave del éxito de Rioja
Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue la insistencia en el factor humano como elemento diferenciador. Porque al final, entre clima, suelo y variedad, es la interpretación que hacen el viticultor y el enólogo lo que marca la diferencia.
Pudimos ver ejemplos claros de esto en vinos como el Nostalgia, de Faustino Rivera Ulecia, donde Pablo Ossorio antepone la precisión técnica al terruño, o en el Propiedad, de Palacios Remondo, donde se consigue ese equilibrio perfecto entre la parte golosa, la frescura y la estructura.
Una nueva era para Rioja
La jornada también sirvió para presentar a Raquel Pérez Cuevas como nueva presidenta de Grupo Rioja y de la Denominación de Origen Rioja en su primera comparecencia pública tras ser elegida dos días antes. Su presencia marca el inicio de una nueva etapa para la organización que agrupa a más de 60 bodegas y que ha sido clave en las decisiones más trascendentes de la denominación durante sus casi 60 años de historia.

El futuro de Rioja es diverso
Si algo quedó claro tras esta tercera edición de la Cata Tendencias es que Rioja está viviendo un momento de búsqueda de nuevos vinos. Las variedades minoritarias no son solo una moda pasajera, sino una herramienta real para diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo.
La adaptación climática de estas variedades, su resistencia natural a enfermedades y sequía, y su capacidad para aportar identidad territorial las convierten en una apuesta de futuro muy sólida. Y es que, como bien se señaló durante la jornada, son una vía para explorar nuevos estilos y reforzar el vínculo entre el vino, su origen y su historia.
Al mismo tiempo, la zonificación precisa está permitiendo que los consumidores descubran la increíble diversidad que se esconde en esos 100 kilómetros de viñedos riojanos. Ya no hablamos solo de Rioja, sino de pequeños universos con personalidad propia que están esperando ser descubiertos.
El mensaje es claro: Rioja sigue siendo sinónimo de vino, pero ahora con una propuesta mucho más rica y diversa. La nueva generación de vinos demuestra que la diversidad varietal, el trabajo parcelario y las crianzas cuidadas están marcando una nueva era para las bodegas que apuestan por identidad, territorio y precisión.
