Tras la cita de algunas semanas en Madrid, La Denominación de Origen Calificada Rioja llevó su celebración del Centenario al Azkuna Zentroa-Alhóndiga de Bilbao, reuniendo a más de 200 profesionales del sector ante una muestra de 111 vinos. El sumiller Ferrán Centelles dirigió la Cata del Siglo, un recorrido por diez tintos que desgranaron la evolución de la DOCa. Los participantes descubrieron la diversidad de la Denominación a través de vinos de diferentes estilos y terruños.
Los vinos blancos de Rioja son una categoría en auge
El director técnico del Consejo Regulador, Pablo Franco, presentó una selección de diez blancos de Rioja, demostrando la diversidad y excelencia de esta categoría. Los participantes pudieron apreciar la personalidad de los blancos de Rioja, elaborados con variedades como Viura, Tempranillo Blanco y Maturana Blanca.
La jornada culminó con la inauguración de Arcos, una escultura del artista jarrero José Antonio Olarte que rinde homenaje a las cien cosechas de Rioja. La obra se instaló en el Atrio de las Culturas de la Alhóndiga, un espacio emblemático que fue un importante centro logístico para el vino de Rioja desde 1909. El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y la consejera vasca de Agricultura, Amaia Barredo, destacaron el simbolismo de la escultura y la conexión histórica entre Rioja y Bilbao.
Un futuro prometedor para la D. O. Ca. Rioja
La celebración en Bilbao forma parte de un programa más amplio que incluye presentaciones como la ya mencionada de Madrid, Barcelona y otros destinos internacionales. La Denominación de Origen Calificada Rioja busca afianzar su posición en el mercado, impulsar la exportación y atraer a un público joven que demanda vinos de origen identificado y prácticas sostenibles. La ampliación de la figura del Viñedo Singular y la consolidación de los Vinos de Municipio son piezas clave para ese objetivo.
La parada bilbaína dejó dos mensajes claros: la diversidad de Rioja es un hecho, y el vínculo con Bilbao es histórico y se proyecta hacia el futuro. Arcos se queda en la Alhóndiga como un recordatorio de la conexión entre la Denominación y la ciudad. La celebración del Centenario continuará en otros destinos, pero la huella en Bilbao permanecerá como un legado para el futuro.
