Un viñedo de algo menos de 3.000 metros cuadrados a las afueras de Elciego, en Rioja Alavesa, plantado en 1920 y poblado de cepas de Tempranillo, Viura y otras variedades minoritarias que brotan de un suelo pedregoso, ha sido el escenario elegido por el Consejo Regulador de la DOCa Rioja para presentar su proyecto de identificación y puesta en valor del Viñedo Viejo y Centenario. El acto ha incluido la instalación del primer monolito identificativo de un Viñedo Centenario de la Denominación: una pieza de acero Corten con el logotipo de Rioja que, a partir de ahora, distinguirá progresivamente estas parcelas ante el público.
El Consejo Regulador lleva cinco años desarrollando este proyecto, aprobado por unanimidad en el Pleno de junio de 2021 y sustentado en un pormenorizado trabajo de investigación documental y verificación en campo. El resultado sitúa a Rioja como la denominación española con mayor concentración de este tipo de patrimonio: 8.642 hectáreas de Viñedo Viejo —vides plantadas en 1980 o antes, lo que representa cerca del 13 % de la superficie total de la Denominación— y 240 parcelas de Viñedo Centenario certificadas hasta la fecha, con 74,83 hectáreas en las que como mínimo el 85 % de las plantas rebasa los cien años de edad. A estas se añaden otras 100,62 hectáreas en las que una parte significativa de las vides alcanza igualmente esa antigüedad. El trabajo de certificación continuará próximamente con la revisión de las plantaciones de 1925 y 1926.
Un mapa interactivo y señalización física
La puesta en escena de este patrimonio combina dos herramientas: por un lado, la señalización física a través de los monolitos de acero Corten —el Consejo se pondrá en contacto con los propietarios de los viñedos centenarios certificados para ofrecerles su instalación—; por otro, un espacio habilitado en la web del Consejo con un mapa interactivo que permite consultar la localización y los datos de cada unidad de cultivo georreferenciada.
La iniciativa se integra en la Agenda Somos Rioja, concretamente en su pilar Futuro Sostenible, que engloba la protección del entorno, la rentabilidad del sector y el arraigo territorial. “Con este proyecto, Rioja no mira al pasado con nostalgia, sino con visión de futuro. Proteger nuestras viñas viejas y centenarias significa preservar un patrimonio colectivo irrepetible y responder, al mismo tiempo, a una demanda creciente de autenticidad, origen y excelencia”, declaró Pablo Franco, director general del Consejo Regulador.
Menos rendimiento, más concentración
Alejandra Rubio, directora técnica del Consejo Regulador, ha explicado el valor enológico de estas vides: “El paso del tiempo reduce su producción, pero multiplica su valor: si bien el rendimiento de estas vides disminuye —producen menos uva— la calidad de las uvas se extremo”. Su profundo sistema radicular, desarrollado durante décadas, les permite acceder a recursos hídricos y minerales inaccesibles para viñedos más jóvenes, y su capacidad de adaptación las convierte en un ejemplo de resiliencia frente al cambio climático y de conservación del paisaje vitícola tradicional.
La presidenta del Consejo Regulador, Raquel Pérez Cuevas, ha enmarcado la iniciativa en la trayectoria histórica de la Denominación: “No es casualidad que la mayor concentración de Viñedo Viejo y Centenario de España se encuentre en Rioja. Desde su creación, la Denominación ha construido su prestigio sobre una misma premisa: la búsqueda permanente de la excelencia, y esa apuesta histórica por la calidad explica que hoy conserve un patrimonio vitivinícola excepcional”.
