En el paisaje lunar de Lanzarote, donde el negro basalto contrasta con el azul infinito del Atlántico, hay viñedos centenarios que han desafiado al tiempo y a los elementos. Entre ellos, en las zonas de Juan Bello y Tisalaya, crecen unas cepas de la variedad Diego de más de 100 años que han dado vida a uno de los primeros vinos de Jable de Tao: La Diego 2022, un vino que traslada el terruño volcánico de la isla directamente a la copa.
Carmelo Peña Santana, el alma de este proyecto, llegó desde Gran Canaria con una filosofía clara: hacer vinos honestos. Con formación en ingeniería química, enología y sumillería, y experiencia enológica internacional en lugares tan diversos como Oporto, El Bierzo o Chile, Carmelo ha sabido combinar la tradición canaria con una visión moderna que respeta profundamente el origen. En 2022, Jable de Tao lanzó su primera añada, y La Diego 2022 se convirtió inmediatamente en una declaración de intenciones: expresar la pureza del terruño volcánico a través de variedades autóctonas y viñas viejas.
La Diego 2022 es un monovarietal de Diego, una uva blanca autóctona de Canarias conocida también como Vijariego Blanco en otras zonas del archipiélago. Las uvas proceden de viñedos plantados a pie franco —la filoxera nunca llegó a las islas— sobre basalto y caliza. La fermentación se lleva a cabo en barricas de 500 litros con levaduras autóctonas; el vino también realiza la conversión maloláctica, tras la cual lleva a cabo una crianza en las mismas barricas de roble de 500 litros.
Cuando servimos una copa de La Diego 2022, nos encontramos ante un vino que transmite todo el carácter volcánico de su origen. En nariz, los cítricos, la fruta blanca y la de hueso se combinan con aromas de fósforo y pedernal, completados con una ligera nota herbal. En boca, la acidez cítrica y vibrante convive con una textura cremosa en un trago fino, elegante y complejo, con un toque ligeramente láctico que le aporta mucha profundidad y un final largo y mineral donde aparecen las notas salinas que hacen que nos llevemos la copa a la boca una y otra vez.
Con solo 1.200 botellas producidas, La Diego 2022 es el testimonio líquido de un terruño único, de unas viñas centenarias que han sobrevivido a erupciones y vientos atlánticos, y de la visión de un enólogo que ha sabido capturar la esencia más pura de Lanzarote. Es un vino pensado para crecer con el tiempo y que nos permite viajar hasta ese paisaje volcánico donde el fuego de la tierra se encuentra con la sal del mar.

🌋 La Diego 2022: En seis claves
- 🏝️ Origen volcánico: Viñedos centenarios en Juan Bello y Tisalaya (Lanzarote), sobre suelos de basalto y caliza. Cepas a pie franco.
- 👤 Autor del vino: Proyecto de Carmelo Peña Santana, enólogo canario con formación internacional y visión artesanal.
- 🍇 Variedad: Monovarietal de Diego (también conocida como Vijariego Blanco), uva blanca autóctona de Canarias.
- 🛠️ Elaboración: Fermentación y maloláctica en barricas de 500 L con levaduras autóctonas. Crianza en las mismas barricas.
- 👃👄 Perfil sensorial: Aromas de cítricos, fruta blanca, fósforo y pedernal. Boca con acidez vibrante, textura cremosa y final mineral y salino.
- 🌟 Identidad: Solo 1.200 botellas. Un vino profundo, auténtico y con alma de volcán.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| La Diego 2022 | 12 % | 1.200 botellas de 75 cl | 40-50 euros |
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La Diego 2022: The volcanic soul of Lanzarote in a glass

In the lunar landscape of Lanzarote, where black basalt contrasts with the infinite blue of the Atlantic, there are centuries-old vineyards that have defied time and the elements. Among them, in the areas of Juan Bello and Tisalaya, grow Diego vines over 100 years old that have given life to one of Jable de Tao’s first wines: La Diego 2022, a wine that brings the island’s volcanic terroir directly to the glass.
Carmelo Peña Santana, the soul of this project, arrived from Gran Canaria with a clear philosophy: to make honest wines. With training in chemical engineering, enology, and sommelier studies, and international winemaking experience in places as diverse as Porto, El Bierzo, and Chile, Carmelo has managed to combine Canarian tradition with a modern vision that deeply respects origin. In 2022, Jable de Tao launched its first vintage, and La Diego 2022 immediately became a statement of intent: to express the purity of volcanic terroir through indigenous varieties and old vines.
La Diego 2022 is a single varietal of Diego, a white grape indigenous to the Canary Islands also known as Vijariego Blanco in other areas of the archipelago. The grapes come from vineyards planted on their own roots—phylloxera never reached the islands—on basalt and limestone soils. Fermentation takes place in 500-liter barrels with indigenous yeasts; the wine also undergoes malolactic conversion, after which it is aged in the same 500-liter oak barrels.
When we serve a glass of La Diego 2022, we find a wine that conveys all the volcanic character of its origin. On the nose, citrus, white fruit, and stone fruit combine with aromas of phosphorus and flint, completed with a light herbal note. On the palate, vibrant citric acidity coexists with a creamy texture in a fine, elegant, and complex sip, with a slightly lactic touch that provides great depth and a long, mineral finish where saline notes appear that make us bring the glass to our mouth again and again.
With only 1,200 bottles produced, La Diego 2022 is the liquid testimony of a unique terroir, of century-old vines that have survived eruptions and Atlantic winds, and of the vision of a winemaker who has managed to capture the purest essence of Lanzarote. It is a wine designed to grow with time and that allows us to travel to that volcanic landscape where the fire of the earth meets the salt of the sea.
