La bodega argentina Catena Zapata encabeza por segundo año consecutivo el listado The World’s Most Admired Wine Brands 2026, elaborado por la revista Drinks International a partir de los votos de un panel de cien profesionales del sector —sumilleres, compradores, Masters of Wine, formadores y críticos— que en esta edición ha podido emitir hasta siete votos cada uno. La votación se realizó durante el mes de febrero de 2026.
Fundada en 1902 en Mendoza por el inmigrante italiano Nicola Catena, la bodega familiar encontró su impulso moderno gracias a Nicolás Catena Zapata, quien desde los años ochenta apostó por la viticultura de alta montaña en los piedemontes andinos, demostrando que Argentina era capaz de producir vinos de notable frescura, estructura y capacidad de envejecimiento. Hoy la dirige Laura Catena, cuarta generación, a través de un enfoque que combina investigación científica —con el Catena Institute of Wine como herramienta— y tradición familiar. El viñedo Adrianna, en Gualtallary, considerado el ‘grand cru’ sudamericano, produce algunos de sus vinos más reconocidos por la crítica internacional, entre ellos Malbecs y Chardonnays de parcela única.
España, segunda potencia del ranking con trece bodegas en el top 50
Si hay una conclusión geográfica clara en la edición de 2026, es el sólido posicionamiento de España. Con trece bodegas entre las cincuenta más admiradas del mundo, el país solo es superado por Francia, que coloca catorce. Europa en su conjunto acapara 36 de los 50 puestos.
Familia Torres, con sede en Vilafranca del Penedès, cierra el podio en tercer lugar —el mejor resultado español del ranking—, subiendo dos posiciones respecto al año anterior. La bodega catalana, presente en más de cien países y con viñedos en Ribera del Duero, Rioja, Priorat o Conca de Barberà, además de proyectos en Chile y California, ha construido parte de su reputación internacional sobre la recuperación de variedades autóctonas y el liderazgo en sostenibilidad. Es la única bodega española que ha liderado este ranking en ediciones anteriores.
Vega Sicilia sube cinco posiciones hasta el cuarto puesto, uno de los mayores ascensos del listado. Fundada en 1864 en Ribera del Duero por Don Eloy Lecanda y Chaves, la bodega de la familia Álvarez —que adquirió la propiedad en 1982, el mismo año en que la denominación obtenía su estatus oficial— ha construido su reputación sobre la longevidad y complejidad de vinos como Único o Valbuena. El comercio internacional la compara habitualmente con los grandes primeros crus de Burdeos, y sus métodos de producción meticulosos y sus volúmenes limitados han reforzado, según la publicación, su aura de rareza.
Ascensos, reentradas y nuevas incorporaciones españolas
Entre los movimientos más llamativos figura CVNE, que escala ocho posiciones hasta el noveno lugar. La Compañía Vinícola del Norte de España, fundada en 1879 en Haro, es percibida por el sector como custodio de la reputación internacional de la Rioja, con una oferta que abarca desde los envejecidos clásicos hasta expresiones más frescas de terruño.
La Rioja Alta, que llegó a ocupar el tercer puesto en la edición anterior, retrocede siete posiciones hasta la décima plaza. Fundada en 1890 y conocida por su política de larga crianza antes de sacar sus vinos al mercado, la publicación la describe como una referencia tanto histórica como contemporánea del estilo tradicional riojano. En la misma denominación, Marqués de Riscal sube siete puestos hasta el vigésimo, y Ramón Bilbao avanza una posición hasta el 31, reconocida por su evolución hacia vinos más orientados al viñedo y a la pureza de fruta. Marqués de Cáceres, que cae siete posiciones, se sitúa en el 25, y Faustino, en el 37, retrocede 22 puestos aunque mantiene su imagen de consistencia a gran escala como el mayor exportador de Gran Reserva.
Fuera de La Rioja, Perelada regresa al listado tras ausentarse un año, en la posición 28. La bodega del Empordà, propiedad de la familia Suqué-Mateu, ha apostado por la expresión de la identidad regional a través de variedades tanto autóctonas como internacionales, con una inversión sostenida en arquitectura, investigación y sostenibilidad.
La gran novedad española de esta edición es Juvé & Camps, que debuta en el puesto 26 y se lleva el premio a la entrada más destacada del año entre todas las marcas nuevas del listado. La bodega del Penedès, especializada en cava de método tradicional elaborado con fruta de viñedo propio y tras largos periodos de crianza, recibe así un reconocimiento inédito para el cava en este ranking. Codorníu, que reingresa en el puesto 39, completa la doble presencia del espumoso español entre los cincuenta más admirados del mundo, algo posible gracias a la decisión de Drinks International de incorporar por primera vez a los productores de espumosos —excluidas las casas de Champagne— en la votación de esta edición.
Bodegas Abadal, también reentra en el puesto 40, es la voz del Pla de Bages en este listado. La bodega de la familia Roqueta ha apostado por las variedades autóctonas y la expresión del terruño en una zona catalana históricamente alejada de los focos, con bajos rendimientos y un trabajo de viñedo orientado a la autenticidad y la sostenibilidad.
Cierra la representación española Scala Dei, en el puesto 41, que se estrena en el ranking. La bodega del Priorat, con raíces en un monasterio medieval y elaboraciones a partir de viejas cepas de Garnacha y Cariñena sobre bancales de llicorella, entra en la lista como referencia de una denominación que ha consolidado su posición como una de las más exigentes del panorama vinícola español.
