Monte Real Cepas Viejas 2022: Una copa de historia al alcance de todos

En la historia del vino de Rioja hay fechas y lugares sin los cuales hoy todo sería diferente: 1890 es una de esas fechas, y Cenicero, uno de esos lugares. Aquel año, la familia Frías-Artacho —con documentos que acreditan su actividad vitivinícola desde 1769— levantaba en Cenicero la bodega que hoy conocemos como Bodegas Riojanas. Desde entonces, el edificio ha vivido ocho ampliaciones hasta alcanzar los 35.000 metros cuadrados, y la bodega ha pasado de elaborar vino en tinos de roble alsaciano a gestionar un parque de 25.000 barricas y algo más de 650 hectáreas de viñedo repartidas en nada menos que 1.740 parcelas; todo ello sin perder nunca de vista el lugar en el que todo empezó.

Ese lugar, Cenicero, es una población riojalteña en la que un puñado de viñedos lleva décadas armando los mejores vinos de la casa. En concreto, las parcelas de las que se nutre Monte Real Cepas Viejas son Los Paletones y El Plantizo, dos pequeñas viñas de esta población plantadas a finales de los años setenta a 470 metros de altitud, sobre suelos arcillosos calcáreos. Son, en cualquier caso, viejas cepas que producen racimos pequeños y sueltos con una proporción óptima entre hollejo y pulpa.

Emilio Sojo Nalda, reconocido y galardonado enólogo de Bodegas Riojanas, aplica a Cepas Viejas una filosofía purista: vendimia manual a primera hora del día, selección de los mejores racimos directamente en el viñedo, y una elaboración que arranca con una maceración con hollejos para extraer color y aromas, para continuar con la fermentación en depósito inerte y terminar con una breve estancia en barricas de roble; el tiempo justo para añadir un poco de estructura y de complejidad sin tapar lo que realmente importa: el Tempranillo viejo de Cenicero.

Monte Real Cepas Viejas 2022: Una copa de historia al alcance de todos. Cápsula
Monte Real Cepas Viejas 2022: Una copa de historia al alcance de todos. Cápsula

En copa, Monte Real Cepas Viejas 2022 se presenta con un color rojo picota de capa media. En nariz, la fruta negra madura convive en armonía con aromas a especias y un sutil toque herbal que aporta una frescura inesperada. No es una nariz opulenta, pero sí coherente. En boca, el vino despliega sus mejores argumentos, recibiéndonos con una buena acidez, taninos domados y sin asperezas, todo ello en un conjunto moderadamente frutal, con una intensidad y una longitud medias que encajan perfectamente con el perfil de un vino que no ha nacido para impresionar. Una discreta nota láctea redondea el trago, que nos deja también con una cierta sensación balsámica, especialmente en el retronasal.

Monte Real Cepas Viejas 2022 no aspira a ser el gran protagonista de una celebración ni el vino que acumule puntuaciones y medallas de oro en absurdos concursos trasnochados. Su vocación es otra, más humilde y honesta: mostrar el Tempranillo viejo de Cenicero casi sin adornos, a un precio razonable; una copa de historia al alcance de todos.

Monte Real Cepas Viejas 2022: Una copa de historia al alcance de todos. Contraetiqueta
VinoAlcoholProducciónPrecio
Monte real Cepas Viejas 202213,5 %1 botella de 75 cl: 16 euros
3 botellas de 75 cl: 48 euros
6 botellas de 75 cl: 86,40 euros

Las claves de Monte Real Cepas Viejas 2022

  • Tinto de Bodegas Riojanas, histórica bodega fundada en 1890 en Cenicero
  • Procede de viñedos Los Paletones y El Plantizo, plantados a finales de los años 70 a 470 m de altitud en Cenicero (La Rioja).
  • Suelos arcilloso-calcáreos; cepas viejas de Tempranillo con racimos pequeños y concentrados
  • Vendimia manual y selección en viñedo; maceración con hollejos y fermentación en depósitos inertes. Breve crianza en barrica
  • Nariz de fruta negra madura con especias y un sutil fondo herbal
  • Boca equilibrada: buena acidez, taninos pulidos, intensidad media y final balsámico con ligera nota láctea
  • Tinto honesto y accesible que busca expresar el Tempranillo viejo de Cenicero sin artificios
Monte Real Cepas Viejas 2022: Una copa de historia al alcance de todos. Detalle de la etiqueta

Monte Real Cepas Viejas 2022: A glass of history that anyone can afford

Cenicero is a small town in Rioja Alta where a handful of vineyards have spent decades producing some of the finest wines in the Bodegas Riojanas portfolio. The grapes for Monte Real Cepas Viejas come specifically from two small plots in the area — Los Paletones and El Plantizo — both planted in the late 1970s at an altitude of 470 metres, on clay-limestone soils. These are old vines in the truest sense: they yield small, loose clusters with an ideal skin-to-pulp ratio.

Emilio Sojo Nalda, the award-winning head winemaker at Bodegas Riojanas, brings a purist philosophy to Cepas Viejas: hand-harvesting in the early morning hours, cluster selection carried out in the vineyard itself, and a winemaking approach that begins with skin maceration to extract colour and aromatics, moves through fermentation in neutral vessels, and ends with a brief spell in oak barrels — just long enough to add a touch of structure and complexity without obscuring what really matters: the old Tempranillo of Cenicero.

In the glass, the Monte Real Cepas Viejas 2022 shows a medium-depth cherry red color. The nose offers ripe dark fruit in easy harmony with spice and a subtle herbal lift that brings a welcome freshness. It is not an opulent nose, but it is a coherent one. The palate is where the wine really comes into its own: bright acidity, smooth, well-integrated tannins, and a moderately fruity character with medium intensity and a medium finish — all of which sit perfectly with the profile of a wine that was never meant to impress. A discreet dairy note rounds out the sip, which also lingers with a gently balsamic quality, particularly on the retronasal.

Monte Real Cepas Viejas 2022 has no ambitions to be the centrepiece of a celebration, or to rack up scores and gold medals at the kind of bloated, behind-the-times competitions. Its purpose is more modest and more honest: to show the old Tempranillo of Cenicero with as little artifice as possible, at a fair price — a glass of history that anyone can afford.

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