La iniciativa gastronómica, que cada año reúne en la capital a algunos de los chefs más destacados del circuito internacional, alcanza su décima edición con una programación que transita entre Japón y Colombia. Dos cocinas de raíces profundas y proyección contemporánea que encontrarán en los vinos de Rioja su hilo conductor.
Kinsan, la tradición japonesa como apertura
El ciclo arrancará del 24 al 28 de junio en Semilla Food Studio, el espacio madrileño que ya acogió ediciones anteriores, con la presencia de Kinsan, restaurante de Tokio liderado por Shinichiro Matsuki. Sexta generación de una familia vinculada a la gastronomía japonesa desde hace más de 150 años, Matsuki llega a Madrid pocas semanas antes de la apertura de su propio local en la ciudad, por lo que esta participación tendrá el carácter de una preapertura internacional. Su cocina gira en torno a la anguila —el unagi— elaborada con técnicas heredadas generación tras generación: cocción al vapor, glaseados sucesivos con una salsa de receta familiar y parrilla de carbón. En Madrid, el producto procederá de una empresa valenciana especializada en distribución responsable de esta materia prima. El maridaje incluirá una selección de tintos, blancos, rosados y espumosos de la DOCa Rioja.
El Chato completa la edición
Del 21 al 25 de octubre llegará el turno de El Chato, el restaurante bogotano del chef Álvaro Clavijo, reconocido actualmente como el mejor de Latinoamérica según Latin America’s 50 Best Restaurants. Fundado en 2017, el proyecto de Clavijo parte del recetario y el producto colombianos para construir una propuesta de cocina contemporánea articulada en torno a fermentaciones, fuego y cocciones lentas. El chef, formado en la Escuela Hofmann de Barcelona y en Le Cordon Bleu de París, además de en cocinas de Nueva York y Copenhague, ha convertido El Chato en uno de los espacios más influyentes de la escena latinoamericana. Una tercera sesión, cuyo protagonista no se ha comunicado aún, completará el ciclo 2026.
Una década de pop-ups internacionales
Desde su primera edición en 2016 —cuando el chef estadounidense Grant Achatz trajo a Madrid su propuesta de tres estrellas Michelin—, In Residence Sessions ha funcionado como un formato de restaurante efímero que acerca a la capital cocinas que, de otro modo, solo podrían probarse viajando. En los tres últimos años, con la DOCa Rioja como impulsora junto a la agencia Mateo&Co, han pasado por el proyecto cocineros como Poul Andrias Ziska, del restaurante PAZ en las Islas Feroe; James Henry, del francés Le Doyenné, o Tim Flores y Genie Kwon, del Kasama de Chicago, primer restaurante filipino en obtener una estrella Michelin.
