Pago de Valtarreña solo existe en los años en que la viña lo permite. Bodegas Rodero empezó a elaborarlo en 1999 con la premisa de sacarlo únicamente en añadas excepcionales y hoy descorchamos la añada 2022, la más reciente en salir al mercado.
Para situarnos, la bodega se ubica en Pedrosa de Duero (Burgos), en plena D.O. Ribera del Duero. Comenzó su andadura en 1991 y desde entonces no ha dejado de sumar hectáreas de viñedo hasta alcanzar las 170 actuales. En sus parcelas conviven Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot repartidas en distintos pagos, una diversidad de ubicaciones y microclimas que la casa aprovecha para dar complejidad a sus elaboraciones.
Al frente del proyecto están hoy dos hermanas Beatriz y María Rodero —siempre acompañadas de Carmelo Rodero, su padre y fundador de la bodega—. Beatriz ejerce de directora técnica desde 2008, tras estudiar Ingeniería Agrícola y sacarse el Diplôme National d’Oenologue en Burdeos. María se incorporó en 2013 como directora comercial, coincidiendo con la construcción de la bodega actual. Desde que Beatriz está al frente de la elaboración, los vinos han dado un giro hacia una fruta más viva, un roble más discreto y una vinificación parcela a parcela centrada en mostrar la personalidad de cada suelo.
Una parcela y un clon familiar
Pago de Valtarreña 2022 es un monovarietal de Tinto Fino (como se conoce al Tempranillo en Ribera del Duero) procedente de una única parcela de 10,70 hectáreas situada en Pedrosa de Duero. Está plantada en espaldera a 805 metros de altitud, sobre suelos de arena y arcilla, con el clon de Tempranillo propio de la familia y cepas de entre 40 y 45 años.
En la bodega recuerdan 2022 como un año marcado por la escasez de lluvia y las altas temperaturas de principio a fin. Ese escenario extremo hizo que cada viñedo madurase a ritmos distintos, algo que les permitió planificar una vendimia escalonada y esperar el punto óptimo de cada zona. La recompensa, según cuentan, fue una uva concentrada y en un estado sanitario impecable.
Vinificación por gravedad y crianza en roble francés nuevo
La uva se recogió a mano, seleccionándola ya en el propio viñedo. Una vez en bodega, se elaboró por gravedad gracias al sistema giratorio patentado por Carmelo Rodero en 2004: una estructura con diez depósitos de 20.000 litros donde la materia prima se desplaza por su propio peso sin necesidad de bombas. Es un proceso que Pago de Valtarreña comparte con su Reserva y con TSM, y que resulta fundamental para cuidar el grano al máximo.

Completada la fermentación, la conversión maloláctica se hizo en barrica. Posteriormente, el vino tuvo una crianza de 22 meses en barricas nuevas de roble francés de 225 litros. Finalmente, el vino se embotelló el 27 de septiembre de 2024.
Qué encontramos en una copa de Pago de Valtarreña 2022
Al servir una copa de Pago de Valtarreña 2022 , nos encontramos con un vino de color picota, limpio y brillante. En nariz se muestra especiado, con fruta negra madura y un sutil fondo de café. La boca destaca por su buena acidez y un tanino abundante a la par que sedoso. El trago resulta glicérico, equilibrado y de buena intensidad, longitud y complejidad. En el posgusto, la madera reclama su sitio con notas tostadas. Es, en definitiva, un vino de mucha calidad que deja claro por qué la bodega de Pedrosa del Duero solo lo elabora en añadas excepcionales.

| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| Pago de Valtarreña 2022 | 15 % | – | 60,5 euros |
Las claves de Pago de Valtarreña 2022
- Origen: Pedrosa de Duero (Burgos), Ribera del Duero
- Variedad: Tempranillo, procedente del clon propio de la familia Rodero.
- Viñedo: Parcela única de 10,70 hectáreas, a 805 metros de altitud, sobre suelos de arena y arcilla, con cepas de entre 40 y 45 años.
- Elaboración: Vinificación por gravedad. Fermentación maloláctica en barrica y crianza de 22 meses en barricas nuevas de roble francés de 225 litros.
- Perfil sensorial: Color picota. Fruta negra madura, especias y fondo de café. Buena acidez, tanino abundante y sedoso, textura glicérica y un final largo, con notas tostadas.
- Identidad: Es el vino más especial de Carmelo Rodero, elaborado desde 1999 únicamente en añadas excepcionales.


