En Padilla de Duero, a 750 metros de altitud media, se encuentra el viñedo de 40 hectáreas con el que la bodega Cruz de Alba elabora sus vinos; un viñedo de Tempranillo dividido en 18 parcelas y rodeado de pinares, que está conducido en espaldera y cultivado de forma ecológica desde 2006, siguiendo los preceptos de la biodinámica desde 2008.
Hoy vamos a centrarnos en una de las parcelas del viñedo de Cruz de Alba, más concretamente en la parcela donde nace Fuentelún 2018. Se trata de una viña plantada a 700 metros de altitud, cuyas espalderas se alinean de norte a sur y donde las cepas, de casi 40 años de edad, hunden sus raíces en suelos de arena suelta con arcilla y limo, pobres en materia orgánica.
Cruz de Alba se refiere a 2018 como “el año de la bonanza”. Fue una añada con unas condiciones climatológicas idóneas para el cultivo de la vid. El invierno fue frío, mayo lluvioso y junio soleado, todo lo cual permitió que las uvas llegaran al envero en excelente estado. Septiembre fue cálido y seco, lo que favoreció una buena maduración de la uva. Las frías noches del mes de octubre ayudaron a la concentración y la coloración de la piel. La lluvia respetó la vendimia y comenzó a caer justo cuando ésta ya había terminado.
Fuentelún 2018 se presenta en copa con un color rojo picota intenso. En nariz encontramos fruta negra fresca acompañada de notas de monte bajo y especias; en segundo plano, encontramos cacao y notas tostadas. En boca tiene una buena acidez y un tanino pulido, ligeramente rústico, en un trago fresco, frutal y amable; un trago equilibrado que llena la boca y te transporta a unos viñedos situados al sur del Duero, donde las vides conviven en perfecta armonía con su entorno.

| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| Fuentelún 2018 | 14,5 % | 9.563 botellas de 75 cl | 31,35 euros |
Otros datos: pH: 3,6. Acidez total: 5,63 g/l. Acidez volátil: 0,69 g/l.





