Madrid acogió la primera edición del Salón Blancos de Rioja, una iniciativa organizada por La Prensa del Rioja que reunió a 21 bodegas y más de 75 vinos en un único espacio profesional. La convocatoria superó los 250 asistentes entre sumilleres, distribuidores, prescriptores, representantes de la hostelería e influencers especializados, lo que da una medida del momento que atraviesa esta categoría dentro de la denominación.
La cita sirvió para tomar el pulso a unos vinos que llevan años ganando peso dentro de la D.O.Ca. Rioja, tanto en volumen como en reconocimiento. Los profesionales presentes coincidieron en señalar la evolución técnica y varietal experimentada en las últimas décadas, así como la capacidad de los blancos riojanos para acompañar propuestas gastronómicas cada vez más exigentes. La relación calidad-precio y el potencial internacional de estos vinos fueron otros de los argumentos que sobrevolaron la jornada.
De la Viura a la Garnacha Blanca, pasando por la Tempranillo Blanco
Uno de los aspectos más llamativos del salón fue la amplitud del espectro estilístico representado. En el segmento de los blancos jóvenes, el abanico incluyó desde referencias de corte clásico hasta propuestas con variedades más recientes en la denominación. Vinos que ejemplificaron esa convivencia entre la Viura tradicional, la Tempranillo Blanco, la Garnacha Blanca y variedades internacionales como la Sauvignon Blanc.
Los blancos con crianza también tuvieron una representación destacada. Vinos que evidenciaron cómo la madera puede sumarse al perfil de estos vinos sin restarles identidad, aportando estructura y capacidad de guarda.
El origen como argumento
Junto a los estilos más reconocibles, el salón dejó espacio para propuestas que exploran territorios enológicos menos transitados. Algunas bodegas apostaron por técnicas como la fermentación en huevo de hormigón o el trabajo prolongado sobre lías. También se cataron vino que pusieron el acento en factores como el viñedo, la altitud, el tipo de suelo o la edad de las cepas, reivindicando el origen como argumento de fondo.
Las 21 bodegas participantes —Biurko Gorri, Bodegas Bagordi, Bodegas Barón de Ley, Bodegas Cornelio Dinastía, Bodegas del Medievo, Bodegas Faustino, Bodegas Franco-Españolas, Bodegas Manzanos, Bodegas Montecillo, Bodegas Real Agrado, Bodegas San Esteban, Bodegas Viñas Leizaola – El Sacramento, El Coto de Rioja, Marqués de Reinosa, Marqués de Tomares, Ontañón Familia, Viñedos Real Rubio, Viñedos Ruiz Jiménez, Viñedos y Bodegas de la Marquesa, Virgen de la Vega y Zinio Bodegas— ofrecieron una panorámica representativa de lo que hoy son los blancos de Rioja.
