Aprende jugando: el nuevo desafío vínico de Mallorca llega en forma de juego

La Indicación Geográfica Protegida Vi de la Terra Mallorca ha desarrollado una iniciativa innovadora que promete revolucionar la manera en que descubrimos el patrimonio vitivinícola balear. Se trata del Joc de les Varietats, un juego de cartas que convierte el aprendizaje sobre las cepas autóctonas en una experiencia lúdica y accesible para todos los públicos a partir de los seis años.

La propuesta surge con una misión clara: difundir el conocimiento sobre las variedades de uva propias de la isla, esas que durante décadas permanecieron en el olvido pero que hoy resurgen con fuerza gracias al empeño de investigadores, viticultores y bodegas. El proyecto, impulsado a través de la asociación Mallorca Rural con financiación de fondos europeos LEADER, pone el foco en seis variedades especialmente representativas del territorio mallorquín.

Seis protagonistas con personalidad propia

El juego gira en torno a cuatro variedades de uva tinta —Callet, Fogoneu, Manto Negro y Gorgollassa— y dos variedades de uva blanca —Giró Ros y Prensal Blanco—. Cada carta revela las características organolépticas únicas de cada variedad: colores, sabores, aromas y curiosidades que ayudan a identificar su aporte distintivo a los vinos mallorquines.

Esta selección no es casual. Representa las cepas más extendidas y características de Mallorca, aquellas que mejor definen la identidad vínica de la isla. A través de un enfoque didáctico pero entretenido, los jugadores pueden adentrarse en un mundo lleno de matices, donde cada variedad cuenta su propia historia y aporta su particular sello a los vinos que bebemos.

«Para amar nuestros vinos y las variedades locales de uva que tenemos, lo primero que debemos hacer es conocerlas», afirma Magdalena Mesquida, presidenta de Vi de la Terra Mallorca. Su reflexión subraya la filosofía que impulsa toda la iniciativa: el conocimiento como primer paso hacia la valoración y el respeto por el territorio.

Recuperación de un tesoro perdido

Durante mucho tiempo, estas variedades permanecieron relegadas al olvido, eclipsadas por cepas internacionales que dominaron el panorama vinícola. Sin embargo, el trabajo de recuperación desarrollado por investigadores y el sector productor ha logrado devolverlas al lugar que merecen, convirtiéndolas en protagonistas de vinos cada vez más reconocidos y apreciados.

Mesquida lo expresa con claridad: las variedades locales son precisamente «lo que nos hace únicos y nos permite presentarnos con un producto diferenciado frente al mundo». Esta diferenciación no es solo una cuestión de marketing, sino el resultado de siglos de adaptación al clima, suelo y tradiciones de Mallorca.

Actualmente, la IGP protege cinco variedades locales: Prensal Blanco, Giró Ros, Manto Negro, Callet y Gorgollassa. Pero el trabajo continúa. En los últimos meses se han aprobado los estudios para incluir como variedades protegidas otras cinco cepas recuperadas: Callet Negrella, Escursac, Esperó de Gall, Giró Negre y Mancès de Tibus.

Una campaña con proyección

El «Joc de les Varietats» forma parte de una estrategia más amplia que incluye material audiovisual y presencia en medios digitales, todo ello pensado para «descubrir, jugar y compartir el valor de nuestro territorio». El tono fresco y cercano de la propuesta conecta especialmente con el público joven, sin renunciar al rigor técnico que caracteriza los proyectos de la denominación.

Esta primera fase promocional tendrá continuidad y permitirá desarrollar completamente el proyecto, poniendo próximamente a disposición del público general un juego que promete convertirse en herramienta de divulgación y entretenimiento.

El peso de una denominación

Vi de la Terra Mallorca no es una denominación menor en el panorama vínico balear. Representa el 70% del sector del vino en Mallorca, agrupando 84 bodegas inscritas y 330 viticultores, con más de 1.900 hectáreas de viñedo repartidas por toda la geografía insular. Desde el Raiguer al Migjorn, desde Palma a la Serra de Tramuntana, el paisaje mallorquín acoge estos viñedos que dan vida a vinos únicos del corazón del Mediterráneo.

La apuesta por las variedades locales ha sido una constante desde los inicios del Consejo Regulador, que ha orientado parte de su promoción precisamente a dar a conocer estas cepas autóctonas como elemento de diferenciación y autenticidad.

Con iniciativas como el «Joc de les Varietats», Vi de la Terra Mallorca demuestra que la divulgación del patrimonio vitivinícola puede ser divertida, educativa y, sobre todo, efectiva para conectar con nuevas generaciones de amantes del vino. Un proyecto que convierte el aprendizaje en juego y el conocimiento en la mejor carta para valorar lo propio.

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