Tanto por su filosofía como por el resultado, siempre nos han gustado los vinos de Viña Zorzal. La bodega familiar navarra de los hermanos Xabier, Iñaki y Mikel Sanz trabaja con variedades autóctonas y viñedos viejos, practica una viticultura ecológica y lleva a cabo todos los procesos de forma manual. En bodega, las fermentaciones son espontáneas y los vinos no se filtran ni se clarifican.
Corral de los Altos 2022 es uno de sus vinos que embotellan parajes, un varietal de Garnacha con un pequeño aporte de uvas blancas procedente de una finca conformada por colinas cubiertas de cantos rodados ubicada en la localidad de Fitero, al oeste de Tudela, entre la sierra de Cameros y la cuenca del Ebro. En esta viña de 2,10 hectáreas se desarrollan las cepas de más de 40 años cuyas uvas fermentan en un depósito de hormigón de 10.000 litros. Posteriormente, el vino se somete a una crianza de 12 meses en 11 barricas de roble francés de 500 litros con dos años de uso antes de pasar a la botella.
En nuestro caso, Corral de los Altos 2022 ha permanecido más de dos años y medio afinándose en la botella, y cuando lo catamos encontramos un vino de color rojo cereza brillante y capa media baja con un brillo metálico cuya nariz revela aromas a fruta roja fresca, flores azules y una marcada nota mineral que nos recuerda a la piedra mojada. En boca es un vino fresco, de carácter balsámico pero amable y con una destacada presencia de la fruta. Es un vino franco, de tanino pulido, buena acidez y muy agradables sensaciones de fruta fresca de calidad, sin el excesivo peso ni la madurez que con frecuencia encontramos en otras garnachas navarras.
En definitiva, es un vino impecable, directo pero equilibrado, armonioso; un fiel reflejo de un paisaje y de una variedad que sale al mercado cuando ya se ha abierto su ventana de consumo óptimo y que nos permite reflexionar sobre la importancia de hacer las cosas bien, sin alardes, con sencillez y con ese respeto por la materia prima que permite que un vino te traslade a un paraje.
Las claves de Viña Zorzal Corral de los Altos 2022
- Bodega familiar: Viticultura ecológica, mínima intervención y trabajo manual.
- Paraje único: Viña de 2,1 ha en Fitero, Navarra. Suelos de cantos rodados y cepas de más de 40 años.
- Variedad: Garnacha con pequeño aporte de uvas blancas.
- Elaboración: Fermentación espontánea en hormigón. Crianza de 12 meses en barricas francesas de 500 l de dos años de uso.
- Cata: Rojo cereza brillante. Nariz de fruta roja fresca, flores azules y mineralidad. Boca balsámica, fresca, frutal, con tanino pulido y buena acidez.
- Identidad: Garnacha navarra sin excesos. Equilibrada, armónica y directa, fiel reflejo del paraje de Fitero.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
|---|---|---|---|
| Viña Zorzal Corral de los Altos 2022 | 14 % | 7.300 botellas de 75 cl | 14,75 euros |

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Viña Zorzal Corral de los Altos 2022: The squaring of Grenache
Both for their philosophy and their results, we’ve always enjoyed wines from Viña Zorzal. The family winery from Navarra, run by brothers Xabier, Iñaki and Mikel Sanz, works with native varieties and old vineyards, practices organic viticulture and carries out all processes manually. In the winery, fermentations are spontaneous and the wines are neither filtered nor clarified.
Corral de los Altos 2022 is one of their single-parcel wines, a Grenache varietal with a small contribution of white grapes from an estate comprised of hills covered with river stones located in the town of Fitero, west of Tudela, between the Cameros mountains and the Ebro basin. In this 2.10-hectare vineyard, 40+ year-old vines flourish, and their grapes ferment in a 10,000-liter concrete tank. Subsequently, the wine undergoes 12 months of aging in 11 French oak barrels of 500 liters with two years of use before bottling.
In our case, Corral de los Altos 2022 has spent more than two and a half years refining in the bottle, and when we tasted it, we found a wine with a bright cherry red color and medium-low intensity with a metallic shine, whose nose reveals aromas of fresh red fruit, blue flowers and a marked mineral note that reminds us of wet stone. On the palate, it’s a fresh wine, with a balsamic but pleasant character and a notable presence of fruit. It’s an honest wine, with polished tannins, good acidity and very pleasant sensations of quality fresh fruit, without the excessive weight or ripeness that we frequently find in other Navarrese Grenaches.
In short, it is an impeccable wine, straightforward yet balanced, harmonious; a faithful reflection of a landscape and a variety that comes to market when its optimal drinking window has already opened and that allows us to reflect on the importance of doing things well, without fanfare, with simplicity and with that respect for the raw material that allows a wine to transport you to a place.

