Palacio de Bornos presenta su nueva imagen en las alturas de Cibeles

En el corazón de Madrid, donde el bullicio de la ciudad se encuentra con la elegancia de los espacios únicos, Palacio de Bornos ha escrito un nuevo capítulo de su historia. La terraza del restaurante Cornamusa, suspendida en las alturas del icónico Palacio de Cibeles, se transformó en el escenario perfecto para la presentación de la nueva imagen de Palacio de Bornos. Allí pudimos comprobar que el binomio naranja y negro, tan reconocible en sus etiquetas, permanece como testimonio de su identidad, pero ahora con una estética más cuidada y elegante que refleja su evolución natural.

Un homenaje al legado artístico

La inspiración en William Morris, ese visionario del movimiento Arts & Crafts, no es un capricho estético. Es una declaración de intenciones. Morris, pionero del diseño decorativo y defensor de la artesanía frente a la industrialización desmedida, encontraría en esta nueva imagen de Palacio de Bornos un eco de sus propios principios: la belleza debe ser accesible, pero nunca debe perderse la esencia del oficio.

El “vínculo palaciego” de la marca cobra así nuevo significado. No se trata solo de un nombre, sino de una filosofía que abraza lo mejor de ambos mundos: la tradición que da peso y carácter, y la innovación que permite seguir creciendo sin perder la esencia.

La sinfonía de los sentidos

Pero Palacio de Bornos no solo ha renovado su imagen; ha renovado también su forma de comunicar. En esta presentación, el vino y la música se entrelazaron, con las interpretaciones del joven violinista Manuel Urios Hernández y el saxofonista Sergio Feliú creando un ambiente único.

Esta apuesta por la música no es nueva para la bodega. Su proyecto Bornos Sound ya había demostrado su compromiso con el panorama musical español, pero en esta ocasión, el dúo de violín y saxo añadió una dimensión diferente, más íntima y sofisticada, que encajaba perfectamente con el evento.

Como bien expresó Juan Luis García Blázquez, Director Comercial y Marketing de la bodega: el objetivo es generar encuentros donde la música y el vino se conviertan en el maridaje perfecto. Y es que, ¿qué mejor manera de presentar una nueva etapa que a través de los sentidos?

Nueva imagen de Palacio de Bornos. Botellas en una hielera.

El terruño de Palacio de Bornos

Las 308 hectáreas de viñedo propio están distribuidas estratégicamente entre Rueda, Pollos y La Seca, y comparten características: suelos estructurados y equilibrados, pedregosos y con textura franco-arenosa, a una altitud media de 750 metros.

El clima mediterráneo con influencia continental aporta esa tensión necesaria entre las temperaturas diurnas y nocturnas que favorece la concentración aromática y la conservación de la acidez de las uvas. Las viñas, con una edad media de 15 años, han alcanzado la madurez que Palacio de Bornos quiere reflejar en sus vinos.

Cinco vinos, cinco personalidades

La cata dirigida por Pilar García del Pino, enóloga y alma mater detrás de estos vinos, nos llevó por un recorrido por los viñedos de Palacio de Bornos, distribuidos entre Rueda, Pollos y La Seca, en la provincia de Valladolid.

Palacio de Bornos Semidulce Verdejo 2024 estaba a disposición de los asistentes durante el cóctel previo a la comida; cien por cien Verdejo de viñedos propiedad de la bodega, fermentado en acero inoxidable a temperaturas controladas de entre 15 y 16 grados. Es una versión semidulce del verdejo accesible para los que comienzan a disfrutar del vino.

Le siguió Palacio de Bornos Verdejo 2024, el hermano seco que muestra la versatilidad de la uva estrella de Rueda. Vendimia mecánica nocturna y fermentación controlada a entre 14 y 16 grados durante 12 a 16 días dan como resultado el vino que la mayoría espera encontrar cuando pide un Verdejo de Rueda en un bar.

Palacio de Bornos Verdejo 2024
Palacio de Bornos Sauvignon Blanc 2024

Palacio de Bornos Sauvignon Blanc 2024 añadió una dimensión aromática diferente al conjunto; elaborado con los mismos parámetros técnicos que el Verdejo, pero aportando la personalidad de la Sauvignon Blanc, con sus notas herbáceas y su acidez vibrante presentes pero atenuadas.

La Caprichosa 2024 fue, sin duda, uno de los momentos álgidos de la cata. Este verdejo procede de viñas de más de 30 años, con densidad de plantación de 2.222 cepas por hectárea y un rendimiento limitado a 4.000 kilos por hectárea, con vendimia manual, fermentación a 14 grados y seis meses sobre lías. Fue, sin lugar a dudas, nuestro vino favorito de la cata, con un final de trago varietal.

Cerró la degustación Palacio de Bornos Verdejo Fermentado en Barrica 2023, un vino que nos muestra otra interpretación del Verdejo. Fermentado en barrica francesa entre 16 y 20 grados, con un mínimo de cuatro meses en barrica, este vino representa la apuesta de la bodega por explorar nuevos métodos de elaboración.

Nueva imagen de Palacio de Bornos. Verdejo Fermentado en Barrica 2023

De esta manera acabamos nuestro viaje por los vinos de Palacio de Bornos, unos vinos que han cambiado de imagen, pero en los que el binomio naranja y negro, tan reconocible en sus etiquetas, permanece como testimonio de su identidad, si bien ahora con una estética más cuidada y elegante que refleja su evolución natural.

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