Bodegas Naia nació en 2002 en La Seca, en el corazón de la Denominación de Origen Rueda, instalándose en el triángulo formado por los pueblos de La Seca, Serrada y Rueda, con un propósito claro: sacar el máximo partido al clon original de la Verdejo. Al frente del proyecto está Laura Sanz, enóloga nacida en esta localidad vallisoletana en el seno de una familia de viticultores, que quiere que la búsqueda de la autenticidad y el respeto al origen sean su seña de identidad. La bodega trabaja con una selección de cepas viejas plantadas en vaso —algunas de ellas con más de cien años de antigüedad— sobre suelos con cantos rodados que retienen el calor durante el día y lo liberan lentamente por la noche, favoreciendo una maduración homogénea de la uva. El viñedo, situado a entre 700 y 800 metros de altitud, se enfrenta a una amplitud térmica de casi cincuenta grados entre el crudo invierno y el verano seco y cálido, lo que contribuye al equilibrio entre grado y acidez que caracteriza los vinos de la zona.

Un Sauvignon Blanc marcado por el trabajo de lías
Junto a sus Verdejo de referencia, Naia elabora también un Sauvignon Blanc que, lejos de ser un capricho, se ha convertido en una de las apuestas más singulares de la bodega; un vino que ha conseguido 93 puntos en el informe Tim Atkin Rueda Top 100 2026. Naia Sauvignon Blanc 2024 procede de un viñedo de 44 años situado en una de las zonas más frescas de La Seca, plantado con las primeras cepas de esta variedad en la zona. El viñedo crece sobre suelos de arcillas calcáreas con capas arenosas y algo de canto rodado, a una altitud de entre 750 y 800 metros.
La elaboración arranca con una fermentación espontánea en barricas usadas de 600 litros, seguida de una crianza de seis meses en barrica de roble francés en contacto con sus lías, que es la responsable en buena parte del carácter del vino.
En copa, Naia Sauvignon Blanc 2024 se presenta con un color amarillo entre pajizo y limón con reflejos verdosos. Su nariz es expresiva, con el melocotón como nota protagonista acompañado de hinojo, un punto herbal ligero, piel de cítrico y una nota desenfadada que recuerda al algodón de azúcar. En boca el vino muestra una acidez correcta y un trago bastante anisado y goloso, con un buen volumen en el que el trabajo de lías se hace muy presente; un agradable amargor recorre el final del trago. Es un vino técnico, construido con precisión, que agradece servirse frío y que muestra que la Sauvignon Blanc sobre los suelos de La Seca, es capaz de contar una historia diferente a la del Verdejo que ha hecho famosa a esta tierra.

| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| Naia Sauvignon Blanc 2024 | 12,5 % | 2.172 botellas de 75 cl. | 19,20 euros |
Las claves de Naia Sauvignon Blanc 2024
- Origen: La Seca (Valladolid), en la D. O. Rueda; viñedos situados entre 750 y 800 metros de altitud con marcada amplitud térmica.
- Viñedo: Viñedo de 44 años ubicado en una de las zonas más frescas de La Seca, plantado sobre suelos de arcillas calcáreas con capas arenosas y presencia de cantos rodados.
- Variedades: Sauvignon Blanc.
- Vendimia: Vendimia seleccionada en función del equilibrio entre madurez y acidez.
- Elaboración: Fermentación espontánea en barricas usadas de 600 litros.
- Crianza: Seis meses en barricas de roble francés sobre sus lías.
- Notas de cata: Color amarillo entre pajizo y limón con reflejos verdosos; nariz con melocotón, hinojo, notas herbales, piel de cítrico y un toque de algodón de azúcar; boca con acidez correcta, perfil anisado y goloso, buen volumen y final ligeramente amargo.
- Identidad: Un Sauvignon Blanc técnico elaborado por Bodegas Naia que muestra una interpretación distinta a la clásica Verdejo de la zona.
Naia Sauvignon Blanc 2024: A Sauvignon Blanc in Verdejo country
Bodegas Naia was founded in 2002 in La Seca, in the heart of the Rueda apellation, nestled within the triangle formed by the villages of La Seca, Serrada, and Rueda. Its founding purpose was clear: to get the most out of the original Verdejo clone. Leading the project is Laura Sanz, a winemaker born in this Valladolid village into a family of grape growers, whose guiding principles are authenticity and a deep respect for origin. The winery works with a selection of old bush-trained vines — some over a hundred years old — grown on stony soils with rounded pebbles that absorb heat during the day and release it slowly at night, promoting even ripening. The vineyard sits at between 700 and 800 metres above sea level and faces a temperature range of nearly 50 ºC (122 ºF) between the harsh winter and the hot, dry summer, which contributes to the balance between alcohol and acidity that defines the wines of the region.

A Sauvignon Blanc shaped by lees ageing
Alongside its flagship Verdejo wines, Naia also produces a Sauvignon Blanc that, far from being a whim, has become one of the winery’s most distinctive offerings — a wine that earned 93 points in the Tim Atkin Rueda Top 100 2026 report. The Naia Sauvignon Blanc 2024 comes from a 44-year-old vineyard in one of the coolest areas of La Seca, planted with the first vines of this variety in the region. The vineyard grows on calcareous clay soils with sandy layers and some rounded pebbles, at an altitude of between 750 and 800 metres.
Winemaking begins with a spontaneous fermentation in used 600-litre barrels, followed by six months of ageing in French oak barrels on the lees — a stage that accounts for much of the wine’s character.
In the glass, the Naia Sauvignon Blanc 2024 shows a yellow colour somewhere between straw and lemon, with greenish highlights. The nose is expressive, with peach as the leading note, accompanied by fennel, a light herbal touch, citrus peel, and a playful hint of candyfloss. On the palate, the wine shows a clean acidity and a noticeably anise-tinged, generous mouthfeel, with good volume in which the influence of lees ageing is very much present; a pleasant bitterness runs through the finish. This is a technically accomplished wine, built with precision, best enjoyed well chilled, and one that demonstrates that Sauvignon Blanc on the soils of La Seca is capable of telling a very different story from that of the Verdejo that made this land famous.
