La Rosa 2025: El rosado de Can Sumoi con el que celebramos Sant Jordi

Este Sant Jordi lo celebramos con una rosa muy especial: La Rosa 2025 de Can Sumoi, un rosado que nace en un paisaje que parece sacado de un cuento acompañando la historia de una finca que lleva en pie desde 1645.

Can Sumoi es el proyecto vital de Pepe Raventós, un proyecto que nació con una voluntad clara: recuperar la vida rural y devolver la vida a una finca que había estado abandonada durante más de veinte años. Se trata de una finca de 400 hectáreas en la Serra del Montmell, a tan solo 15 kilómetros del Mediterráneo y a 600 metros sobre el nivel del mar, en un territorio que hace 110 millones de años estaba cubierto por el mar y que hoy es una isla geológica de suelos de arcillas rojas donde la Sumoll aspira a alcanzar el reconocimiento que merece. Porque el nombre no es casual: “Can Sumoi” significa literalmente la Casa de la Sumoll, la variedad autóctona que reinaba en estos suelos en el siglo XVIII y que Pepe Raventós se ha propuesto devolver a su lugar de origen. Para ello se han restaurado masías, recuperado viñedos abandonados y restituido el paisaje agrícola tradicional: terrazas, barracas, muros de piedra seca y fuentes naturales. Hoy, Alfred Ferrís —el mayor experto en tracción animal de España— y su familia viven y trabajan en la finca. La filosofía es clara: viticultura ecológica, variedades autóctonas, mínima intervención y levaduras indígenas del viñedo. Vino puro, en definitiva.

Cómo es La Rosa 2025

La Rosa 2025es un coupage de Sumoll (60 %) y Xarello (40 %). La Sumoll procede de la parcela Quatre Ponts, situada a 600 metros de altitud en las Montañas del Montmell, sobre tierras primas y calcáreas. La Xarello proviene de las parcelas La Carronya y Torrent de la Casa, a entre 300 y 400 metros de altitud en la misma sierra, sobre suelos similares pero con un microclima más seco y atemperado. Las cepas de ambas variedades se conducen en vaso, y la vendimia, realizada a principios de septiembre, fue manual en remolques de 2.500 kilos.

La elaboración es fiel a la filosofía de mínima intervención que define a Can Sumoi: una maceración pelicular de dos horas, seguida del pisado y el prensado suave de las uvas. La fermentación, con levaduras indígenas del viñedo, tiene lugar en depósitos de acero inoxidable a una temperatura de entre 18 y 21 °C y se prolonga durante 15 días. El vino no tiene crianza, lo que permite que llegue a la copa con toda su vivacidad y su carácter más frutal y mineral.

En copa, La Rosa 2025 se presenta con un color rosado piel de cebolla de gran delicadeza. La nariz es mineral y elegante, con una fruta roja discreta acompañada de notas florales y un toque de hinojo. En boca es donde este vino nos muestra toda su personalidad: una muy buena acidez en un trago etéreo, mineral, fresco, complejo y elegante, de buen volumen. Es un vino fácil de beber, con mucha personalidad y un final ligeramente amargo que invita a llevarte la copa a la boca una y otra vez.

Al final, las mejores rosas son las que se comparten. Y celebrar Sant Jordi en buena compañía y con una rosa que nace a 600 metros sobre el Mediterráneo y lleva dentro casi cuatro siglos de historia no tiene precio. Feliz Sant Jordi.

VinoAlcoholProducciónPrecio (75 cl)
La Rosa 202512 %~15 euros

Las claves de La Rosa 2025

  • Origen: Serra del Montmell (Penedès), a unos 15 km del Mediterráneo y hasta 600 metros de altitud. Clima mediterráneo con influencia marítima.
  • Viñedo: Sumoll (60 %) de la parcela Quatre Ponts, a 600 metros de altitud. Xarel·lo (40 %) de La Carronya y Torrent de la Casa, entre 300 y 400 metros de altitud.
  • Filosofía: Recuperación del paisaje y de variedades autóctonas como la Sumoll, viticultura ecológica y mínima intervención, con levaduras indígenas. 
  • Elaboración: Maceración pelicular corta, prensado suave y fermentación en acero inoxidable durante 15 días con levaduras autóctonas.
  • Notas de cata: Color rosado piel de cebolla. Nariz mineral y elegante, con fruta roja sutil, notas florales y un toque de hinojo. En boca es fresco, etéreo y mineral, con muy buena acidez, buen volumen y un final ligeramente amargo.
  • Identidad: Un rosado de perfil fino y honesto que combina ligereza y carácter.


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La Rosa 2025: The rosé from Can Sumoi we’re celebrating Sant Jordi with

This Sant Jordi we’re celebrating with a very special rose: La Rosa 2025 from Can Sumoi, a rosé born in a landscape that looks like something out of a fairy tale, accompanying the story of an estate that has stood since 1645.

Can Sumoi is Pepe Raventós’s life project, one that began with a clear purpose: to revive rural life and breathe new energy into an estate that had lain abandoned for over twenty years. It is a 400-hectare property in the Serra del Montmell, just 15 kilometers from the Mediterranean and 600 meters above sea level, in a territory that 110 million years ago was covered by the sea and is today a geological island of red clay soils where Sumoll aspires to claim the recognition it deserves. Because the name is no coincidence: «Can Sumoi» literally means the House of Sumoll, the native variety that dominated these soils in the 18th century and that Pepe Raventós has set out to return to its place of origin. To that end, farmhouses have been restored, abandoned vineyards brought back to life, and the traditional agricultural landscape rebuilt: terraces, stone shelters, dry-stone walls, and natural springs. Today, Alfred Ferrís — Spain’s foremost expert in animal traction — and his family live and work on the estate. The philosophy is clear: organic viticulture, native varieties, minimal intervention, and indigenous yeasts from the vineyard. Pure wine, in short.

What La Rosa 2025 is like

La Rosa 2025 is a blend of Sumoll (60%) and Xarel·lo (40%). The Sumoll comes from the Quatre Ponts plot, situated at 600 meters altitude in the Montmell Mountains, on thin, calcareous soils. The Xarel·lo comes from the La Carronya and Torrent de la Casa plots, at between 300 and 400 meters altitude on the same ridge, on similar soils but with a drier, more tempered microclimate. Both varieties are bush-trained, and the harvest, carried out in early September, was done by hand into 2,500-kilo crates.

The winemaking stays true to the minimal intervention philosophy that defines Can Sumoi: two hours of skin contact, followed by foot-treading and gentle pressing of the grapes. Fermentation, with indigenous vineyard yeasts, takes place in stainless steel tanks at between 18 and 21°C and runs for 15 days. The wine sees no aging, allowing it to arrive in the glass with all its vivacity and its most fruity, mineral character intact.

In the glass, La Rosa 2025 shows a delicately onion-skin pink color. The nose is mineral and elegant, with restrained red fruit alongside floral notes and a hint of fennel. It’s on the palate that this wine really reveals its personality: a bright, lively acidity in a sip that is ethereal, mineral, fresh, complex, and elegant, with good body. It’s an easy-drinking wine with plenty of character and a slightly bitter finish that keeps drawing you back for another sip.

In the end, the best roses are the ones you share. And celebrating Sant Jordi in good company with a rose born 600 meters above the Mediterranean, carrying nearly four centuries of history within it, is truly priceless. Happy Sant Jordi.

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