Altos de Chipude es una historia de amor; el amor de Gloria Negrín a unas viñas que había plantado su abuelo y cuidado su padre, Antonio Negrín “Pribilo”. En esos viñedos, cuyos frutos sólo se utilizaban para elaborar graneles, Gloria siempre vio un gran potencial y, siguiendo su propio instinto, tras vender la uva un año, construyó el lagar de última generación en el que hoy elabora sus vinos, los vinos con los que Pribilo siempre había soñado.
Chipude, el pueblo natal de Gloria, se encuentra a1.100 metros de altitud en pleno Parque Nacional de Garajonay, La Gomera. Desde ahí, la bodega trabaja inspirándose en la tradición y la experiencia de generaciones pasadas, apoyándose en la tecnología y la innovación, y con un profundo respeto por el medio ambiente, con el objetivo de poner en valor las variedades endémicas de la isla.
El único tinto que elabora la bodega lleva el nombre de la viña donde nace, La Montaña, situada a 1.000 metros de altitud y expuesta al continuo batir de los vientos alisios. La Montaña 2024 es un coupage de Listán Negro y Tintilla procedente de cepas plantadas en vaso hace más de 60 años sobre suelos volcánicos, trabajadas en secano y en transición a ecológico, sin herbicidas.
Tras una vendimia al amanecer, las uvas son sometidas a una maceración prefermentativa en frío. La fermentación alcohólica tiene lugar en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura. La conversión maloláctica se lleva a cabo en barricas de roble francés de 225 litros, donde el vino completa también su crianza sobre lías finas, un paso que imprime carácter y redondea su estructura.
La Montaña 2024 se presenta en copa con un color rojo picota de capa media baja. La nariz no es la más expresiva, pero tiene carácter: mineral, con fruta negra, regaliz y notas herbales que van apareciendo poco a poco. En boca es donde el vino muestra todo lo que tiene: una muy buena acidez en un trago sutil, fresco y mineral, con un tanino ligero y levemente rústico que le aporta la estructura justa. En el retronasal aparece una fresa ácida que también recorre el trago y se queda en la memoria. Es un vino auténtico por los cuatro costados; de esos que, cuando los tienes en la copa, dibujan una sonrisa en tu cara y te hacen pensar en esos amigos con los que quieres abrir otra botella.
La Montaña 2024 nos hace viajar a una isla singular, a unos viñedos volcánicos batidos por los alisios donde Gloria cuida las viñas que un día plantó su abuelo y cuidó su padre; un vino humilde y auténtico que, copa a copa, nos recuerda que la mejor viticultura es la que nace del amor a la tierra y a quienes la trabajaron antes que nosotros.

Las claves de La Montaña 2024
- Origen: La Gomera, Islas Canarias. Viñedos situados en el entorno del Parque Nacional de Garajonay.
- Viñedo: Parcela La Montaña, a 1.000 metros de altitud. Cepas viejas de más de 60 años de Listán Negro y Tintilla..
- Filosofía: Proyecto familiar que apuesta por recuperar y poner en valor las variedades autóctonas canarias, con un enfoque respetuoso con el entorno y mínima intervención.
- Elaboración: Vendimia manual al amanecer. Maceración prefermentativa en frío y fermentación en acero inoxidable. Maloláctica y crianza sobre lías en barricas de roble francés.
- Notas de cata: Color rojo picota de capa media-baja. Nariz de perfil mineral con fruta negra, regaliz y notas herbales. En boca es fresco, sutil y muy equilibrado, con alta acidez, tanino ligero y un carácter mineral marcado.
- Identidad: Un tinto atlántico y volcánico, auténtico y honesto, que transmite con claridad el paisaje y la personalidad de La Gomera.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| La Montaña 2024 | 12,5% | 1.153 botellas de 75 cl. | ~23 euros |
Chácara Ancestral: Música chispeante
Las chácaras son un instrumento de percusión típico del folclore gomero, algo así como unas castañuelas de mayor tamaño aunque con sonido propio. Pero la palabra también evoca los chakras, la conexión con la tierra y la raíz que define a Altos de Chipude; un nombre, por tanto, con dos lecturas y una sola idea detrás: el vínculo profundo con el terruño del que nacen estos vinos.
Este espumoso de método ancestral elaborado con Listán Blanco ha servido como ensayo para el ancestral que en Altos de Chipude siempre han soñado con hacer: un cien por cien Forastera Gomera que verá la luz este año.
Altos de Chipude Chácara Ancestral se presenta en copa con un color amarillo pajizo con reflejos verdosos y un punto de turbidez propio de la elaboración. Su nariz es expresiva e invita a llevarse el vino a la boca: fruta blanca, notas minerales, cítricas y mentoladas, algo floral y un toque goloso que redondea el conjunto. En boca la burbuja es muy fina y está muy bien integrada, en un trago intenso, bastante largo y profundamente mineral, con una ligera nota mentolada que reaparece en el retronasal y un final amargo. Se trata de un ancestral que no puedes, ni quieres, dejar de beber. Si este es el ensayo, no podemos esperar a catar lo que viene.




