Ensayo 2021: Gredos también es territorio de blancos

San Martín de Valdeiglesias, en la vertiente madrileña de la sierra de Gredos, alberga una de las bodegas más interesantes de la Denominación de Origen Vinos de Madrid. Las Moradas de San Martín nació en 1999 de la mano de siete socios que decidieron estudiar en profundidad los suelos de la zona antes de ponerse a elaborar. Durante los primeros años, el trabajo se centró exclusivamente en entender las garnachas de cada parcela. En 2002, de la mano de Telmo Rodríguez, se incorporó Isabel Galindo, actual directora técnica, y hasta 2005 el equipo se dedicó específicamente a analizar las características de cada viñedo. Desde 2017, Las Moradas cuenta con certificación ecológica y biodinámica por el CAEM (Comité de Agricultura Ecológica de la Comunidad de Madrid), trabajando únicamente con recursos naturales y elaborando sus propios compost con raspones de uva y estiércol de cabras de granjas vecinas, todo ello dentro de la zona ZEPA 56 (Zona de Especial Protección para las Aves).

La bodega trabaja su Pago de los Castillejos, un viñedo único de 21 hectáreas situado a 870 metros de altitud donde conviven plantaciones jóvenes y viejas cepas de más de cien años, todas en vaso y en secano estricto. Los suelos, de composición arenosa granítica fruto de la meteorización de granitos y gneises, son extremadamente pobres, pero como explica Isabel Galindo, “equilibran muy bien los rendimientos”. Un clima mediterráneo continental con abundantes vientos del noroeste y fuertes oscilaciones térmicas completan un terruño de perfil único.

La apuesta por el Albillo Real

Junto a las Garnachas centenarias que son el corazón de la bodega, Las Moradas lleva años apostando por el Albillo Real, una variedad blanca autóctona de la que, según el MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación), a fecha de julio de 2024 había plantadas 210 hectáreas en la Comunidad de Madrid. Para ello reinjertaron la parcela La Juez, una viña de suelos de pura arena granítica situada a 894 metros de altitud, conducida en vaso y cultivada en secano estricto. “Al Albillo le gustan los suelos pobres”, confirma Isabel Galindo, y los resultados dan la razón: de La Juez nacen hoy los dos blancos de la bodega, Albillo Real y su hermano mayor, Ensayo, un vino de vocación experimental que nació precisamente para comprobar hasta dónde puede llegar esta variedad en guarda.

La elaboración de Ensayo 2021 comienza con una vendimia manual y al alba, con una selección estricta de racimos en la que solo entran los más dorados. Una vez en bodega, las uvas se prensan directamente y se encuban hasta que arranca de forma natural la fermentación con levaduras autóctonas, un proceso que se prolonga durante tres semanas. La crianza, de 17 meses en barricas de roble francés de 500 litros de dos vinos, se realizó con batonages en cada luna llena hasta diciembre, buscando aportar riqueza, complejidad y cremosidad al vino. El vino se limpió de forma natural con el frío invernal y trasiegos, sin clarificar ni filtrar.

En copa, Ensayo 2021 se muestra con un color amarillo entre limón y dorado con reflejos metálicos. La nariz es intensa: fruta de hueso y fruta blanca conviven con la piel de cítrico y notas florales y minerales que recuerdan al terruño granítico donde nació. Incluso empiezan a asomar tímidos aromas a hidrocarburos, señal inequívoca de que este vino tiene recorrido por delante. En boca es largo, complejo, de buena intensidad y sorprendentemente amable; una nota final ligeramente sápida y amarga lo hace adictivo y tremendamente gastronómico. La madera está perfectamente integrada, algo que no resulta nada sencillo con una crianza de esta duración, y que habla muy bien tanto de la variedad como del trabajo de Isabel Galindo al frente de la bodega.

VinoAlcoholProducciónPrecio (75 cl)
Ensayo 202113,5 %875 botellas de 75 cl.27,90 euros

Las Claves de Ensayo 2021

  • Origen: San Martín de Valdeiglesias (Madrid), en la vertiente madrileña de la Sierra de Gredos; 
  • Viñedo: Parcela La Juez, a 894 metros de altitud; cepas en vaso y en secano sobre suelos de arena granítica muy pobres.
  • Filosofía: Recuperación del Albillo Real como variedad histórica y exploración de su potencial de guarda.
  • Variedad: 100 % Albillo Real.
  • Elaboración: Vendimia manual al alba con selección de racimos; prensado directo y fermentación espontánea con levaduras autóctonas durante tres semanas.
  • Crianza: 17 meses en barricas de roble francés de 500 litros (de dos vinos), con batonage en cada luna llena; afinado natural sin clarificar ni filtrar.
  • Notas de cata: Nariz intensa con fruta de hueso y blanca, piel de cítrico, notas florales, minerales y ligeros hidrocarburos; en boca es largo, complejo, de buena intensidad, con un final sápido y ligeramente amargo, madera perfectamente integrada.

Ensayo 2021: An Albillo Real from Las Moradas de San Martín that proves Gredos is white wine country too

San Martín de Valdeiglesias, on the Madrid side of the Sierra de Gredos, is home to one of the most interesting wineries in the Vinos de Madrid Apellation. Las Moradas de San Martín was founded in 1999 by seven partners who decided to study the soils of the area in depth before starting to make wine. In the early years, the work focused exclusively on understanding the Grenache from each plot. In 2002, Isabel Galindo — now head winemaker — joined the team alongside Telmo Rodríguez, and until 2005 the team dedicated itself specifically to analysing the characteristics of each vineyard. Since 2017, Las Moradas has held organic and biodynamic certification from CAEM (the Madrid Community’s Committee for Organic Agriculture), working exclusively with natural resources and producing its own compost from grape stems and manure from goats at neighbouring farms, all within ZEPA 56 (Special Protection Area for Birds).

The winery works its Pago de los Castillejos, a single 21-hectare vineyard at 870 metres altitude where young plantings and old vines of over a hundred years old grow side by side, all bush-trained and dry-farmed. The soils, of sandy granitic composition formed by the weathering of granites and gneisses, are extremely poor, but as Isabel Galindo explains, “they balance yields very well.” A continental Mediterranean climate with abundant north-westerly winds and sharp temperature swings complete a terroir of unique character.

The commitment to Albillo Real

Alongside the century-old Grenache vines that are the heart of the winery, Las Moradas has spent years reviving Albillo Real, an indigenous white variety of which, according to MAPA (the Spanish Ministry of Agriculture, Fisheries and Food), 210 hectares were planted in the Community of Madrid as of July 2024. To do so, they grafted over the La Juez plot, a vineyard of pure granitic sand soils at 894 metres altitude, bush-trained and dry-farmed. “Albillo likes poor soils,” Isabel Galindo confirms, and the results speak for themselves: La Juez is today the source of both of the winery’s whites — Albillo Real and its older sibling, Ensayo, an experimental wine created precisely to explore how far this variety can go with age.

The making of Ensayo 2021 begins with a manual harvest at dawn, with strict cluster selection admitting only the most golden bunches. Once in the winery, the grapes are pressed straight away and transferred to tank until fermentation starts naturally with indigenous yeasts, a process that lasts three weeks. The wine then aged for 17 months in 500-litre second-fill French oak barrels, with batonnage on each full moon until December, seeking to bring richness, complexity and creaminess to the wine. It was clarified naturally through winter cold and rackings, with no fining or filtration.

In the glass, Ensayo 2021 shows a yellow colour somewhere between lemon and gold with metallic highlights. The nose is intense: stone fruit and white fruit mingle with citrus peel and floral, mineral notes that call to mind the granitic terroir where it was born. Hints of petrol are even beginning to emerge — an unmistakable sign that this wine has a long road ahead. On the palate it is long, complex, full-bodied yet surprisingly approachable; a slightly savoury, bitter finish makes it addictive and wonderfully food-friendly. The oak is perfectly integrated, no small feat for a wine aged this long, and speaks highly both of the variety and of Isabel Galindo’s work at the helm of the winery.

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