El Festival de Arte y Gastronomía de Valencia, Festín, celebró su séptima edición con una propuesta que cruzó fotografía, cocina de vanguardia y vino. El escenario fue el Centre del Carme, museo valenciano que acoge actualmente la exposición Letra y compás, del artista y Premio Nacional de Fotografía Chema Madoz, cuya obra explora el potencial simbólico de los objetos del día a día, y que sirvió de punto de partida para el menú diseñado por Begoña Rodrigo, chef del restaurante La Salita (Valencia, una estrella Michelin).
La propuesta gastronómica se articuló en torno a la idea de «nada es lo que parece»: cuatro pases en los que las verduras ocuparon el centro y la apariencia de cada plato remitía a otra cosa. Un guiño directo a la mirada de Madoz, y también al perfil de Rodrigo, reconocida en 2024 como la mejor cocinera de vegetales del mundo.
La Bobal como hilo conductor del maridaje
La DO Utiel-Requena participó en el evento con tres referencias elaboradas a partir de la variedad Bobal. El sumiller de La Salita, Jorne Buurmeijer, acompañó a Rodrigo en la conducción de los maridajes, que se desarrollaron de la siguiente manera: el espumoso Bobal Brut de Vicente Gandía se sirvió junto a un paté de setas shiitake; el rosado Alto Cuevas de Bodegas Covilor acompañó un pastrami; y el tinto Bobos Finca Casa la Borracha de Hispano Suizas cerró la degustación con una sobrasada vegana y una versión vegetal de caña de lomo.
Los tres vinos representaron distintas expresiones de una misma uva, mostrando la versatilidad de la Bobal a través del espumoso, el rosado y el tinto.
Arte, gastronomía y territorio
Festín plantea cada edición como una exploración sensorial en espacios culturales de la ciudad, combinando gastronomía, arte y música. La colaboración de la DO Utiel-Requena responde a ese enfoque: situar los vinos de la denominación en contextos que van más allá del ámbito estrictamente vinícola y conectarlos con experiencias culturales dirigidas a públicos diversos.
