Bodegas Joaquín Rebolledo, situada en A Rúa (Ourense), ha articulado un programa de enoturismo que combina visitas guiadas, conciertos en una cueva de crianza del siglo XVIII y actividades de creación. La piedra —material que vertebra tanto la arquitectura de la bodega como sus viñedos sobre suelos pizarrosos y arcillosos a orillas del Sil— actúa como hilo conductor de toda la propuesta.
La visita estándar, disponible de jueves a domingo al precio de 25 euros, recibe el nombre de Ruta el Camino de la Piedra y arranca en la lápida romana del siglo I. El recorrido interpretativo conduce hasta covas de «As Pinguelas», donde la historia del territorio se vincula a Lucio Pompeyo, considerado el primer viticultor de Valdeorras. La cata se desarrolla en el interior de la cueva histórica con vinos de Godello y Mencía elaborados en la propia bodega, y concluye en el jardín con un aperitivo.
La cueva como escenario musical y de crianza
Al acceder al recinto, una antecova excavada en piedra precede a la sala principal. Detrás de una puerta de castaño se abre el espacio de crianza del siglo XVIII, donde la temperatura y la luz cambian de forma perceptible. La enóloga Catalina Maroto —ingeniera agrónoma en la bodega desde el año 2000— utiliza este entorno para explicar las condiciones de reposo y estabilidad que requiere la elaboración del vino. La cueva aloja habitualmente alrededor de 300 barricas, junto a botellas antiguas que la bodega mantiene para seguir la evolución de sus vinos en el tiempo.
José Ramón Rodríguez, gerente y copropietario, organiza en este mismo espacio conciertos y actividades culturales. La acústica de la piedra y el silencio que envuelve el espacio dan a cada actuación un carácter difícilmente reproducible en un escenario convencional. El próximo concierto está previsto para el 17 de julio. El formato, denominado Acústicos en la Piedra, se estructura en dos actos: el concierto en la cueva y una degustación posterior en el jardín de la bodega.
Sala de catas renovada y otras actividades
El recorrido culmina en una sala de catas recientemente remodelada, donde piedra, madera, hierro e iluminación cálida conviven con un diseño contemporáneo. La bodega dispone también de visitas específicas para profesionales de la hostelería, fijadas los lunes y martes para adaptarse a sus días de descanso, y de un taller de diseño de etiquetas —denominado La Piedra Escrita— con un precio de 30 euros que incluye cata sensorial y la botella etiquetada por el propio participante. Para eventos de grupo más selectivos, la bodega ofrece una cata de añadas históricas con la enóloga, limitada a doce plazas.
La oferta se completa con una vivienda turística de tres habitaciones ubicada en A Rúa, con jardín privado y salón con chimenea, próxima al río Sil y al paseo del Aguillón. Desde allí es posible acceder a enclaves como el monasterio de As Ermitas, Las Médulas, Trevinca, Teixadal o Manzaneda.
