Ontañón cierra una vendimia 2025 con vinos de gran potencial de guarda

Las bodegas de la familia Ontañón cierran una campaña marcada por fenómenos meteorológicos extremos que redujeron drásticamente la producción, pero regalaron vinos de gran potencial en Rioja, Ribera del Duero y Rueda.

La vendimia 2025 se recordará como un año de paradojas: tormentas de granizo, ataques de mildiu y olas de calor pusieron a prueba a los viticultores, pero el resultado final ha sorprendido incluso a los enólogos más experimentados. Las bodegas Ontañón, con viñedos en Rioja, Ribera del Duero y Rueda, han cerrado una campaña que combina una producción notablemente baja con una calidad que promete vinos longevos y de gran personalidad.

Rioja: una de las cosechas más cortas de los últimos años

La D. O. Ca. Rioja ha recolectado aproximadamente 225 millones de kilos entre vinos blancos y tintos, una de las cifras más bajas de la última década. El año climatológico fue especialmente adverso: varios episodios de granizo —con uno particularmente violento en junio— causaron heridas en hojas y racimos, mientras que la combinación de humedad persistente y temperaturas moderadas durante la primavera creó condiciones ideales para el mildiu.

Sin embargo, el escenario cambió radicalmente a partir de septiembre. “El retorno a un tiempo seco y estable durante septiembre y octubre permitió recuperar en gran medida la calidad”, explican desde Ontañón. Las olas de calor de agosto aceleraron la maduración y concentraron azúcares, aunque las parcelas situadas a mayor altitud lograron amortiguar estos efectos gracias a noches más frescas.

Desde las viñas de El Poeta y La Bartola se divisa el pico Isasa, en la sierra de Peñalmonte.
Desde las viñas de El Poeta y La Bartola, en Rioja Oriental, se divisa el pico Isasa, en la sierra de Peñalmonte. Foto: Nos Vamos de Vinos.

El resultado son vinos con una intensidad de color notablemente alta, tonos rojos profundos y ribetes púrpura violáceos que denotan una excelente extracción. Según la bodega, los vinos destacan por su estructura sólida pero elegante, con taninos redondos y maduros que aportan volumen sin agresividad. Los grados alcohólicos probables se sitúan en torno a los 14°, con niveles de acidez media y pH algo más elevados de lo habitual, aunque dentro de parámetros óptimos.

El privilegio de la altura en Rioja Oriental

Los viñedos más emblemáticos de Ontañón en zonas de altitud, como El Arca (Garnacha centenaria) o La Pasada (Tempranillo en las cumbres de Yerga), se beneficiaron especialmente de las condiciones de 2025. La vendimia se prolongó notablemente —hasta el 19 de octubre en el caso de La Bartola—, convirtiéndose en una de las últimas bodegas de la Denominación en cerrar la cosecha.

“Días moderadamente cálidos, noches frescas propias de nuestros viñedos de altitud y un predominio constante de vientos del norte mantuvieron el ambiente seco y sano”, detallan en el informe de vendimia. La total ausencia de precipitaciones permitió una maduración lenta y progresiva.

El viñedo El Arca, con cuyas uvas se elabora el vino más exclusivo del grupo, ofreció uvas con un estado sanitario impecable: racimos sueltos, perfectamente aireados, con raspón y pedúnculo lignificados. El vino resultante presenta “capa altísima, rojo picota profundo” y una nariz “explosiva y cautivadora” con fruta roja y negra envuelta en notas florales de violeta y lavanda, según explica el informe de vendimia de la bodega.

Ribera del Duero: una vendimia de manual

Si Rioja sufrió las inclemencias del tiempo, Ribera del Duero vivió condiciones casi idílicas durante la recolección. “No cayó ni una sola gota de lluvia desde el inicio hasta el final de la campaña”, un hecho sin precedentes recientes que, combinado con noches frescas y días soleados, permitió una maduración lenta y perfectamente equilibrada.

La presión de mildiu en mayo y junio provocó una notable merma de producción, pero los viticultores señalan un efecto paradójico: “Al quedar menos uva por cepa, la viña concentra sus esfuerzos y el fruto remanente alcanza una maduración superior”. Muchas de las uvas de mayor calidad de esta campaña proceden precisamente de viñedos con incidencia moderada de mildiu.

Los primeros vinos de Ribera destacan –siempre según la bodega– por su capa intensa con gran cantidad de azules y su componente glicérico. En boca resultan “inusualmente redondos para la época”, con buen cuerpo y tanicidad amable. El viñedo Salomón, en Fuentecén, una parcela de menos de cuatro hectáreas a 900 metros de altitud, con viñas de más de 40 años, ha producido vinos que sobresalen por su complejidad y elegancia.

Rueda: aromaticidad extrema con menos producción

La D. O. Rueda recolectó 123,1 millones de kilos, un 12,6 % menos que en 2024, pero la calidad ha compensado con creces la merma cuantitativa. El ciclo vegetativo destacó por “una brotación excepcional, posiblemente la mejor de los últimos años”, aunque posteriormente se vio afectada por una floración selectiva.

Las precipitaciones fueron abundantes durante todo el invierno y la primavera, con acumulados entre 300 y 400 mm, según zonas —cifras que duplican o triplican la media anual—. Este exceso hídrico favoreció la presión de mildiu, aunque el estado sanitario general de la uva fue excelente.

Según el informe de Ontañón, los vinos de Rueda 2025 se perfilan como “extremadamente aromáticos, con gran estructura, volumen y redondez en boca”. La madurez lenta y progresiva dio lugar a uvas perfectamente equilibradas con una concentración aromática notable. En nariz predominan las frutas blancas de hueso y los cítricos, acompañados de notas de hinojo y un característico fondo anisado-balsámico.

Una añada llamada a ser leyenda

El Consejo Regulador de Rioja procedió por primera vez a establecer límites de rendimiento diferenciados por localidad, adaptándose a las particularidades de cada zona. Esta medida, junto con las condiciones climáticas extremas, ha concentrado la calidad de manera excepcional.

“Nos encontramos ante vinos potentes pero armónicos, con una personalidad frutal marcada, gran complejidad y un excelente potencial de envejecimiento”, concluyen desde Ontañón. La excelente madurez fenólica alcanzada, junto con una alta carga de color y una estructura tánica abundante y noble, convierte a estos vinos en candidatos perfectos para una crianza prolongada y una evolución muy positiva en botella, según afirman desde la bodega.

En definitiva, la vendimia 2025 demuestra una vez más que en viticultura, como en tantos ámbitos, la adversidad bien gestionada puede transformarse en excelencia; una añada corta en cantidad pero llamada a producir vinos longevos y con una personalidad marcada que permanecerá en la memoria de los amantes del vino durante décadas.

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