Las bodegas que los jándalos cántabros fundaron en el Marco de Jerez llegan a Sevilla con su historia embotellada

El pasado 12 de mayo, Casa Guardiola, en Sevilla acogió el arranque de Las Cinco Cantabrias On Tour, una iniciativa impulsada por CANTUR —Sociedad Regional Cántabra de Promoción Turística— y la consultora Mateo&Co para llevar la gastronomía cántabra a cinco ciudades españolas a lo largo de 2026. El hilo conductor de esta primera parada fue el vino: una cata de tres referencias del Marco de Jerez elaboradas por bodegas de raíz cántabra, seguida de un menú del chef Nacho Solana maridado con vinos de Cantabria seleccionados por Andrés Rodríguez, sumiller de Cenador de Amós.

Desde el siglo XVIII, una corriente migratoria de montañeses llegó a Sevilla y Cádiz con el comercio de ultramarinos como oficio y acabó transformándose en protagonista indiscutible de la viticultura jerezana. Aquellos emigrantes, conocidos como jándalos —término que la RAE define como “persona que ha emigrado a Andalucía y regresa a su tierra”— abrieron tabernas, aprendieron el sistema de criaderas y soleras y, con el tiempo, fundaron algunas de las bodegas más relevantes del Marco.

Luis Martínez Abad, consejero de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, recordó durante el acto que fue el almirante Ramón de Bonifaz quien, con una flota preparada en tierras cántabras, contribuyó a liberar Sevilla del poder almohade al romper las cadenas del Guadalquivir, un hecho que hoy forma parte del escudo de Cantabria. La cata dirigida por la periodista Paz Ivison rescató precisamente ese legado con tres vinos que lo encarnan.

La Manzanilla La Cigarrera procedía de la bodega homónima de Sanlúcar de Barrameda, una de las más antiguas de la localidad, fundada a finales del siglo XVIII y aún en manos de la familia Hidalgo, originaria del Valle de Castañeda.

El Fino Gutiérrez Colosía llegó desde El Puerto de Santa María, donde la bodega se asienta a orillas del Guadalete. La fundó un montañés procedente de Herrerías, y la familia Gutiérrez Colosía la conserva hoy.

El tercer vino fue el Palo Cortado de Bodegas Serdio, de Jerez de la Frontera. La bodega fue fundada en el siglo XIX por la familia Serdio, procedente de Comillas, llegó a cerrar en los años setenta y fue recuperada posteriormente por sus herederos directos.

Cocina cántabra y maridaje con vinos del norte

Tras la cata, el chef Nacho Solana —al frente de los restaurantes Solana y Pico Velasco, ambos con una estrella Michelin— presentó un menú que puso en valor el oriente cántabro, desde el Valle del Asón hasta la desembocadura en el litoral de Laredo y Santoña. “Traemos al sur los productos y sabores más representativos de Cantabria”, señaló el chef, cuya propuesta incluyó la tortilla de patata estilo Santander, la anchoa de Santoña con queso de Garmillas, el escabeche de picasuelos con sardina, texturas de bacalao, merluza de pincho del puerto de Laredo y una royal de cerdo celta, raza autóctona en peligro de extinción que una quesería del valle de Soba está recuperando.

El maridaje corrió a cargo de Andrés Rodríguez, quien defendió la calidad actual de los vinos cántabros y destacó que variedades como la Godello, la Riesling y la Albariño remarcan la tipicidad atlántica de la región. La selección abarcó desde el espumoso Maldita la Hora 2017, elaborado por método tradicional, hasta el dulce Picos de Hielu de Bodegas Picos de Cabariezo en Liébana, pasando por los blancos Finca Jornillo 2023 y Mar de Fondo 2024, de Bodega Miradorio, y el tinto Finca Morillas 2021, también de Liébana.

Las Cinco Cantabrias On Tour continuará en Málaga el 3 de junio, con el Cantábrico como protagonista, y recorrerá después Barcelona, Valencia y Madrid antes de que concluya el año.

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