El Gobierno gallego refuerza su apuesta por el sector vitivinícola con una nueva línea de subvenciones destinada a mejoras en bodegas e infraestructuras.
El delegado territorial de la Xunta de Galicia en Ourense, Manuel Pardo, visitó recientemente la bodega Pazo de Valdeconde, ubicada en Verín y amparada por la Denominación de Origen Monterrei. El motivo: comprobar in situ los resultados de una inversión que la Consellería de Medio Rural había financiado con más de 45.000 euros en 2024, destinados a la instalación de nuevos depósitos y sistemas de refrigeración.
Pero la visita fue ocasión para anunciar un movimiento de mayor envergadura. La Xunta mantiene abierta una nueva convocatoria de ayudas dotada con 5,5 millones de euros, con plazo de presentación de solicitudes hasta el 30 de enero. El objetivo es claro: impulsar inversiones materiales e inmateriales en instalaciones de transformación e infraestructuras vinícolas.
Beneficiarios y financiables
Las subvenciones están dirigidas a bodegas, organizaciones de productores vitivinícolas, asociaciones de productores con personalidad jurídica, organizaciones interprofesionales y organizaciones profesionales del sector. Pueden financiar construcción, adquisición o mejora de inmuebles, compra de maquinaria y equipamientos hasta valor de mercado, adquisición de software, patentes, licencias y registro de marcas. Los gastos administrativos no pueden superar el 4% del total de costes subvencionables.
El propósito declarado es mejorar el rendimiento global de las empresas y su adaptación a las demandas del mercado, así como aumentar su competitividad. Pero los objetivos van más allá: fomentar la agrupación de actores en la cadena alimentaria, impulsar procesos sostenibles mediante ahorro energético, energías renovables y gestión de residuos, favorecer la certificación ambiental, promover la producción ecológica y estimular la innovación en productos y presentaciones.
El viñedo gallego: tradición en expansión
Galicia se posiciona como una región vitícola singular en España, favorecida por su clima atlántico húmedo que produce vinos frescos, con alta acidez e intensos aromas. El sector gira mayoritariamente en torno a variedades blancas, aunque hay tintos notables. Albariño y Godello dominan en blancos; Mencía lidera en tintos.
La región cuenta con 5 Denominaciones de Origen Protegidas: Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra, Valdeorras y Monterrei. A estas se suman 5 Indicaciones Geográficas Protegidas: Barbanza e Iria, Betanzos, Ribeiras do Morrazo, Val do Miño-Ourense y Terras do Navia.
Los números hablan de una región con peso. Galicia posee aproximadamente 34.000 hectáreas de viñedo plantadas para vinificación, una cifra que ha crecido levemente en los últimos años. Alrededor de 500 bodegas operan en el territorio, desde pequeñas producciones familiares hasta empresas consolidadas, con más de 10.000 viticultores trabajando el viñedo.
La diversidad es otro rasgo distintivo. Se cultivan más de 70 variedades de uva, representando el 60% de las autóctonas españolas. La producción anual supera los 40-50 millones de litros en años buenos. El enoturismo va teniendo cada vez mayor presencia en las bodegas gallegas.
