Con motivo del Día de la Madre de 2026, la Denominación de Origen Protegida Alicante ha lanzado un vídeo en el que dos madres de familias bodegueras con larga tradición en la denominación toman la palabra para hablar de viñedos, herencia y orgullo.
Conchi Alfonso es madre de Alejandro e Inmaculada Pérez, responsables de una pequeña bodega ubicada en el paraje del Manán, en Monóvar, en pleno corazón del Vinalopó Medio. Desde esa pedanía rodeada de viñedos, Conchi recuerda haber crecido viendo trabajar a su abuelo, después a su padre y más tarde a su marido. Ella misma echó siempre una mano, ya fuera en las faenas del campo o en la tienda, y hoy observa con satisfacción el cambio experimentado por el sector. “Ahora todos los vinos son más finos y viene gente que busca mucha calidad”, señala.
La otra protagonista es Paqui Devesa, madre de Óscar Mestre y representante de la cuarta generación de viticultores y bodegueros de la familia, que trabaja desde Jalón, en la Marina Alta. Paqui destaca la formación universitaria de su hijo y el aprendizaje junto a los mejores profesionales del sector, pero subraya, sobre todo, la pasión que lo mueve: “Le encanta la bodega y el viñedo, y vemos cómo su trabajo está brillando en los últimos años”.
El relevo generacional, visto desde dentro
Ambas mujeres comparten una mirada parecida sobre el futuro: la de quienes han construido para que otros puedan continuar. Paqui lo expresa con claridad: “Ahora es su momento, les toca a ellos decidir; hemos hecho todo lo mejor posible para dejarles un futuro y que trabajen en lo que les gusta, y estamos muy orgullosos de ver que se quedan en su origen y en su tierra con todo respeto y amor”. A Conchi, por su parte, le agrada ver a sus nietos regresar después de haber salido a formarse y conocer mundo: vuelven, dice, con ilusión, con ideas nuevas y con ganas renovadas, y así la bodega sigue cosechando éxitos desde el mismo lugar en que lo hicieron las generaciones anteriores.
El vídeo recoge ese testimonio con un tono cercano y emotivo, apostando por la autenticidad de las propias protagonistas frente a cualquier artificio narrativo. El resultado es un retrato generacional en el que el vino actúa como hilo conductor entre el pasado y el presente de dos familias que han hecho del territorio su razón de ser.
Un homenaje con recorrido
Esta iniciativa se enmarca en una línea de comunicación que la D. O. P. Alicante viene desarrollando desde hace tiempo para poner en valor el capital humano de la denominación. Anteriores acciones han destacado el trabajo de los viticultores de mayor edad, las mujeres del sector, los vendimiadores y las profesionales que hoy ocupan posiciones de liderazgo en las bodegas. En todos los casos, el mensaje de fondo es el mismo: detrás de cada vino alicantino hay personas cuya historia merece ser contada.
El Día de la Madre se convierte así en una excusa narrativa tan sencilla como poderosa. Si cada vino tiene su origen y su territorio, también tiene detrás una cadena de cuidados y de trabajo invisible que, en muchos casos, empieza precisamente en casa.
