La D.O.P. Cebreros inicia la vendimia de Garnacha Tinta con optimismo tras completar la cosecha del Albillo Real

Las 25 bodegas de esta denominación abulense afrontan dos meses de recolección escalonada en un año marcado por las lluvias abundantes y algunos contratiempos meteorológicos.

Como un maratón de alta montaña que requiere ritmo y estrategia, la Denominación de Origen Protegida Cebreros acaba de iniciar su particular carrera contra el tiempo: la vendimia de la Garnacha Tinta, su variedad estrella. Tras guardar en bodega las últimas uvas de Albillo Real –con resultados que han superado las expectativas del año pasado–, los viticultores de esta zona abulense se preparan para dos intensos meses de trabajo en los que la altitud y el calendario marcarán el compás.

La campaña arranca en las zonas más cálidas del municipio de Cebreros, esas parcelas que miran al sol desde menor altura y que maduran sus frutos antes que sus hermanas de montaña. En los próximos días, la actividad se extenderá como una mancha de aceite por los viñedos del Valle del Tiétar –Lanzahíta y Gavilanes– para culminar, ya entrado el otoño, en las cotas más elevadas y en los rincones occidentales del Valle del Alberche.

Entre la abundancia y los contratiempos

El 2025 pasará a la historia vitivinícola de Cebreros como el año de las lluvias generosas. Las precipitaciones por encima de la media auguraban una cosecha abundante, y aunque las previsiones apuntan a superar los números de 2024, la naturaleza ha querido recordar quién manda. El corrimiento de la flor, algunos focos de mildiu en el Tiétar, las temperaturas extremas de las últimas semanas y la presión de los animales salvajes –esos comensales no invitados pero persistentes– han rebajado ligeramente el optimismo inicial.

Vendimia de Garnacha en la D.O.P. Cebreros

Sin embargo, cuando los viticultores de Cebreros miran a otras regiones vitivinícolas españolas, no pueden evitar sentir cierto alivio. Los incendios que arrasaron cientos de hectáreas en Navaluenga, Mombeltrán y San Bartolomé de Pinares respetaron milagrosamente los viñedos. Las temidas granizadas, azote de tantas cosechas este año, apenas rozaron la denominación con un episodio aislado en Villanueva de Ávila el 1 de agosto. El oídio apareció tímidamente, y el mildiu, aunque presente, no llegó a convertirse en la pesadilla que fue en otras zonas.

En su novena vendimia desde su creación, la D.O.P. Cebreros no es ya una promesa, sino una realidad consolidada que atrae las miradas del mundo vinícola. La combinación casi mágica de suelos graníticos, viñedos viejos cultivados en secano, altitudes que rondan los 1.000 metros y el carácter único de la Garnacha de montaña, ha convertido a esta denominación en uno de los secretos mejor guardados –aunque cada vez menos secreto– de la viticultura española.

Las 25 bodegas que conforman la denominación se preparan para una vendimia que promete mantener, e incluso elevar, el listón de calidad que ha caracterizado a estos vinos de la Sierra de Gredos. Cada una buscará ese momento perfecto, ese punto exacto de maduración en el que la uva exprese todo el potencial de un terroir que, año tras año, demuestra que la altitud, el granito y la tradición pueden obrar milagros embotellados.

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