Canarias planta cara a la filoxera un siglo después: coordinación sin precedentes para salvar sus viñedos

El Consejo Regulador de la D. O. Tacoronte-Acentejo reconoce públicamente la coordinación entre administraciones y el sector privado para contener la plaga que amenazó los viñedos del archipiélago.

La filoxera, el ácaro que devastó los viñedos europeos entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, volvió a hacer saltar las alarmas el pasado verano en Canarias. Pero esta vez, la respuesta ha sido muy diferente. Recientemente, la D. O. Tacoronte-Acentejo ha respaldado públicamente la gestión del Gobierno de Canarias, calificando de “ejemplar” la acción conjunta de todas las entidades públicas implicadas en la crisis.

Una amenaza que despertó al sector

La detección de filoxera en el archipiélago durante el pasado verano generó una ola de preocupación en un sector vitivinícola que custodia algunos de los viñedos más singulares de Europa, muchos de ellos con cepas prefiloxéricas que sobrevivieron al desastre continental del siglo XIX precisamente por el aislamiento insular.

Lo que podría haber derivado en caos y señalamientos cruzados se convirtió, sin embargo, en un ejercicio de coordinación sin precedentes en el campo canario de este siglo. Gobierno autonómico, Cabildo de Tenerife, ayuntamientos, Consejos Reguladores, bodegueros y viticultores trabajaron alineados con un objetivo común: acotar y erradicar la amenaza.

En su última sesión plenaria, la directiva del Consejo Regulador de la D. O. Tacoronte-Acentejo acordó reconocer expresamente el papel de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria como principal articulador de los procesos de contención.

El comunicado destaca especialmente la implicación de bodegueros y viticultores, a quienes define como “principales valedores de nuestro paisaje y medioambiente”, subrayando que su colaboración activa fue determinante para el éxito de las medidas adoptadas.

Optimismo sí, pero prudencia también

Desde la denominación de origen confían en que las acciones emprendidas y la vigilancia continua de los viñedos permitan seguir disfrutando de los vinos canarios “en el corto y medio plazo”. Una declaración que, sin caer en el triunfalismo, transmite esperanza para un sector que representa mucho más que economía: es identidad, paisaje y patrimonio vivo de las islas.

La crisis de la filoxera de 2025 pasará a la historia del vino canario no solo como una amenaza superada, sino como el momento en que el sector demostró que, cuando se une, es capaz de proteger lo que más importa.

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