Altos de Luzón Monastrell 2018

Hay quien encierra barcos en el interior de las botellas. Otros prefieren introducir mensajes. Hay quien, incluso, decide meter vino, y quienes, nada más y nada menos (aquí viene un redoble de tambor), embotellan paisajes. En el interior de esta botella de Altos de Luzón Monastrell 2018 se encuentran las llanuras y las sierras, se encuentran suelos pobres y calcáreos, se encuentran los viñedos de la Venta del Puerto, a 675 metros de altitud; se encuentran los viñedos y un invierno duro, una primavera que trajo calma, un verano templado y una fruta de buena calidad.
Este monovarietal de Monastell se elaboró con uvas procedentes de vendimia manual, enfriadas en cámara, a seis grados centígrados, durante 24 horas, seleccionadas posteriormente en mesa. La fermentación se produjo a una temperatura controlada de hasta 26 grados, duró entre ocho y 10 días, y el vino permaneció encubado con sus pieles entre 10 y 15 días, antes de pasar a descansar a lo largo de un año en barricas de roble francés y americano.

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Cuando descorchamos la botella y liberamos todo ese paisaje encontramos un vino de color picota con halo carmesí. Su nariz es moderadamente intensa, muy limpia. Hay tabaco, fruta roja madura y fruta negra, además de pimienta, vainilla y caramelo. Su boca es aún más intensa que su nariz, con predominio de la fruta madura, notas de tierra, monte, especias y toques mentolados entre los que quiere asomarse un recuerdo a trufa, todo ello en un vino muy estructurado, de taninos domados y un paso por boca muy amable. Es un tinto cálido pero nada pesado, un vino que no juega a camuflarse, sino que ofrece la mejor cara de Jumilla, de sus sierras y de sus llanuras, de sus suelos pobres y calcáreos, de sus viñedos, de su invierno duro… de su paisaje, todo ello recogido en el interior de una botella.

Altos de Luzón Monastrell 2018 Etiqueta Trasera

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Some people put ships in a bottle. Others prefer to put messages in. There are those who even decide to put wine in, and those who bottle landscapes. Inside this bottle of Altos de Luzón Monastrell 2018 are the plateau and mountains, there are poor and calcareous soils, there are the vineyards of Venta del Puerto, at 675 meters of altitude. There are vineyards and a harsh winter, a spring that brought calm, a mild summer and good quality fruit.
This Monastrell single-varietal was made with hand harvested grapes, cooled in a cold room, at six Celsius degrees, for 24 hours, and then selected by hand. Fermentation took place at a controlled temperature of up to 26 Celsius degrees, lasted between eight and 10 days, and the wine remained in the tank with its skins for between 10 and 15 days, before resting for a year in French and American oak barrels.

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When we uncork the bottle and release the whole landscape, we find a cherry-colored wine with a crimson rim. Its nose is moderately intense, very clean. There is tobacco, ripe red fruit and black fruit, plus pepper, vanilla, and caramel. Its palate is even more intense than its nose, with a predominance of ripe fruit, earthy notes, scrubland, spices and minty touches among which hints of truffle that seem to appear in the background, all in a highly structured wine, with tamed tannins and a very friendly sip. It’s a warm but not heavy red, a wine that doesn’t play to hide itself, but offers the best side of Jumilla, its mountains and plateau, its poor and calcareous soils, its vineyards, its harsh winter … its landscape, all collected in a bottle.

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