Una cooperativa fundada hace casi siete décadas para aprovechar los subproductos de la vendimia da hoy un giro estratégico hacia uno de los segmentos con mayor proyección del sector: los vinos sin alcohol o de baja graduación, conocidos en la industria como vinos NOLO (No and Low Alcohol). Destilerías San Valero, con sede en Cariñena (Zaragoza), ha presentado la primera instalación de desalcoholización de vino de la región, fruto de una inversión superior a 1,5 millones de euros y desarrollada en alianza con BevZero, empresa especializada en desalcoholización y desarrollo de bebidas.
La planta, cuya inauguración oficial está prevista para octubre —cuando se procesen los vinos elaborados con uva de la vendimia de 2026—, puede manejar 2.000 litros por hora y superar los 10 millones de litros de producción anual. La tecnología empleada para separar el etanol, que incorpora la solución ClearAlc de Tomsa Destil, trabaja para mantener intactos el perfil aromático y las características sensoriales de cada vino tratado.
Con esta planta, las bodegas de la D.O. Cariñena podrán comercializar vinos parcialmente desalcoholizados bajo el sello de la denominación, dado que el pliego de condiciones ya contempla esa categoría y el proceso se realiza íntegramente dentro de la zona geográfica amparada y bajo el control del Consejo Regulador.
Un servicio integral para las bodegas
La jornada de presentación, a la que asistieron bodegas de la denominación y profesionales del sector, incluyó una cata práctica de vinos desalcoholizados para ilustrar las posibilidades de esta categoría. Más allá del servicio industrial, la cooperativa se ha comprometido a guiar a cada bodega cliente a lo largo de todo el proceso productivo, desde el diseño inicial del producto hasta el embotellado final. Alberto Arellano, director gerente de Destilerías San Valero, ha subrayado el recorrido de la entidad como argumento de fondo: “Llevamos cerca de 70 años trabajando al servicio del sector vitivinícola, aportando no solo capacidad industrial, sino también conocimiento técnico, legal y logístico. La puesta en marcha de la primera planta de desalcoholización de Aragón responde a nuestra vocación de innovar, diversificar nuestra actividad y ofrecer nuevas oportunidades de crecimiento a las bodegas, en un campo con un enorme potencial de desarrollo”.
Arellano también ha destacado la dimensión territorial del proyecto: “Esta instalación amplía nuestra capacidad productiva, genera nuevas oportunidades de negocio y refuerza el papel de Destilerías San Valero como socio estratégico de bodegas y proveedores. Además, se ha desarrollado con criterios de eficiencia energética y apoyándose en distintos programas de mejora e inversión, con el objetivo de construir una propuesta sólida, sostenible y preparada para responder a las demandas futuras del mercado”.
La D.O. Cariñena y los vinos de baja graduación
La denominación no llega a este momento sin recorrido previo en el segmento. En 2025, varias bodegas lanzaron la gama Garnacha Nueva de Cariñena, vinos jóvenes elaborados con Garnacha a 11 grados, y en 2026 se ha puesto en marcha el Plan Ñ, una iniciativa orientada a nuevos formatos y ocasiones de consumo —como el aperitivo o el tardeo— que incluye el uso del vino en cócteles. La modificación del pliego de condiciones para incorporar los vinos parcialmente desalcoholizados amplía ahora ese horizonte, permitiendo que los elaborados en la planta de Destilerías San Valero puedan lucir el sello de la denominación.
Antonio Serrano, presidente del Consejo Regulador, ha valorado el alcance de la iniciativa: “Es un paso importante ofrecer estos vinos NOLO con el sello de la Denominación de Origen Cariñena. Innovar sin perder el vínculo con el territorio y la tradición, sumando los valores de ambas, es una de nuestras señas de identidad y la desalcoholización abre una vía muy importante para seguir respondiendo a la evolución del sector”. Serrano también ha apuntado al impacto esperado más allá de lo estrictamente vinícola: “Es una iniciativa innovadora, al ser la primera en Aragón, y va a tener un impacto muy importante a nivel económico y social en nuestro territorio, ayudando a impulsar la vitivinicultura y a fijar población”.
En la jornada se subrayó además que el vino desalcoholizado no compite con el vino tradicional, sino que amplía la oferta para perfiles de consumidor que priorizan moderar la ingesta calórica, la compatibilidad con la conducción o la incorporación del vino a nuevas situaciones de consumo, tendencias que han convertido a los NOLO en una categoría en franca expansión.
