Una treintena de profesionales de la hostelería descubre el potencial de guarda de estos vinos en la formación anual organizada por la denominación de origen Utiel-Requena.
Que un vino blanco de 2014 siga expresándose con nitidez once años después de su vendimia no es algo que muchos profesionales de sala esperen encontrar. Pero eso fue precisamente lo que descubrieron los cerca de 30 hosteleros que participaron en la formación anual organizada por la D. O. Utiel-Requena los días 1 y 2 de diciembre, una edición centrada por primera vez en los vinos blancos de la denominación.
Dirigidas por la sumiller Manuela Romeralo y organizadas en colaboración con el Centro de Turismo (CdT) y la Mancomunidad Interior Tierra del Vino, las jornadas permitieron a los asistentes catar blancos de 17 bodegas de la zona, comparando añadas, métodos de vinificación y prácticas de viñedo. La sorpresa llegó al comprobar cómo vinos de 2014 y 2016 mantenían su vigencia, revelando un potencial de guarda que no siempre se asocia a esta tipología.
Entre las bodegas participantes figuraron Covilor, Nodus, Vera de Estenas, Hispano-Suizas, Murviedro, Coviñas, Dominio de la Vega y Vegalfaro, entre otras. Los enólogos de cada casa aportaron información detallada sobre variedades, elaboración y tiempo en botella, lo que permitió a los profesionales entender la evolución natural de estos vinos.
La denominación ya ha anunciado que la próxima edición se dedicará a los rosados, continuando con un programa formativo que busca ampliar el conocimiento de los prescriptores sobre la diversidad de Utiel-Requena más allá de sus reconocidos tintos de Bobal.
