Un pueblo de Navarra investiga si las bacterias del suelo pueden sustituir a los pesticidas en el viñedo

Eslava tiene 115 hectáreas de viñedo, una bodega cooperativa fundada en 1939 y diez viticultores que llevan generaciones cultivando Garnacha Tinta y Garnacha Blanca en la Baja Montaña navarra. Tiene también, desde hace un año, algo menos habitual: un proyecto de investigación microbiológica que plantea si los organismos que viven de forma natural en su propio suelo pueden proteger las vides sin necesidad de productos fitosanitarios convencionales.

El proyecto se llama Territorio Eslava, Baja Montaña y acaba de presentar sus primeros resultados. La iniciativa, de dos años de duración, está impulsada por el Ayuntamiento y la Bodega Cooperativa del municipio, con la participación de LEV2050 en la parte microbiológica, Agrolab para el análisis de residuos, y EVENA y UAGN para la validación técnica y sectorial. Su financiación asciende a 194.000 euros, aportados por el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), dentro del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027.

Un biobanco de microorganismos autóctonos

El punto de partida es el microbioma del viñedo: el conjunto de bacterias, hongos y levaduras que habitan de forma natural en el suelo, las raíces, las hojas y las propias uvas. El equipo investigador ha recogido muestras de todos esos estratos y, a partir de ellas, ha construido lo que describe como el primer biobanco microbiológico del viñedo de Eslava. Entre los géneros identificados figuran Paenibacillus, Aureobasidium, Streptomyces y Lysinibacillus, todos con antecedentes de interés agronómico relacionados con funciones de biocontrol frente a patógenos, biofertilización y promoción del crecimiento vegetal.

El proceso metodológico pasa por varias fases: aislamiento de los microorganismos, identificación molecular mediante análisis genético, caracterización funcional en laboratorio —donde algunas cepas han mostrado actividad antifúngica frente a patógenos del viñedo— y producción de inóculos en biorreactores para su posterior aplicación en campo.

De la parcela a la copa: los primeros vinos sin residuos detectables

Las cepas seleccionadas se aplicaron durante la campaña 2025 en parcelas experimentales de Garnacha Tinta y Garnacha Blanca. Las observaciones preliminares apuntan a un control efectivo de la proliferación de mildiu durante el ciclo vegetativo, ausencia de incremento de enfermedades fúngicas y un comportamiento sanitario comparable al del manejo convencional. También se han registrado indicios de mayor persistencia del follaje en las parcelas tratadas. Los propios investigadores subrayan que estos resultados tendrán que confirmarse en campañas sucesivas.

Las uvas de esas parcelas se usaron para elaborar los primeros vinos experimentales del proyecto: un blanco de Garnacha Blanca, un rosado de Garnacha Tinta y un rosado con crianza, los tres elaborados en la campaña 2025. Los análisis no han detectado residuos de pesticidas en ninguno de ellos, y los tres cumplen los parámetros analíticos de la Denominación de Origen Navarra.

En la presentación pública celebrada en Eslava intervinieron la enóloga Rebeca Lecumberri y el presidente de Bodega Eslava, Félix Bariáin. La alcaldesa del municipio, Estíbaliz Lerga, señaló que “este proyecto demuestra que también desde un pequeño municipio se puede generar investigación aplicada y aportar conocimiento útil para el sector agrícola. Eslava quiere demostrar que el futuro del vino puede construirse desde el territorio, combinando tradición, ciencia y sostenibilidad.” Por su parte, el director general de Desarrollo Rural del Gobierno de Navarra, Rubén Goñi, apuntó que “Territorio Eslava es un buen ejemplo de cómo la colaboración entre instituciones, viticultores y comunidad científica puede abrir nuevas vías hacia una viticultura más sostenible y competitiva.

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