Bodega Eduardo Peña nació en 2005 en Castrelo de Miño (Ourense), en el tramo del río Miño donde este recibe a varios de sus afluentes. Sus instalaciones se construyeron bajo tierra, aprovechando el propio desnivel del viñedo, algo que le permite prescindir de sistemas de climatización: el calor apenas varía entre estaciones, y un único conducto vertical renueva el aire de forma natural.
Las 10 hectáreas de viñedo propiedad de la bodega se encuentran a las afueras de Castrelo de Miño, camino del embalse del mismo nombre. Las cepas están plantadas en una pendiente suave orientada a poniente a 250 metros sobre el nivel del mar y están conducidas en espaldera con doble cordón. El suelo del viñedo son tierras sueltas donde se mezclan arena, piedra y pizarra. El clima atlántico de la zona se caracteriza por inviernos moderados y veranos cálidos, con una pluviometría que ronda los 800 a 1.000 litros por metro cuadrado al año.
Los vinos de Eduardo Peña se amparan bajo la D.O. Ribeiro, la primera denominación de origen que se reconoció en Galicia, allá por 1932, y una de las más antiguas de España. Su territorio se extiende por el noroeste de Ourense, entre los cauces del Miño, el Avia y el Arnoia, con variedades propias de la zona como Treixadura, Loureira, Albariño, Godello, Caíño, Sousón o Brancellao, variedades con las que trabaja Eduardo Peña.
La técnica al servicio de la vinificación
María Andrea 2025es un coupage de Treixadura, Loureira y Albariño, un ensamblaje con el que Eduardo Peña busca trasladar a la copa el perfil afrutado y varietal de estas tres uvas propias del Ribeiro.
La bodega Eduardo Peña defiende una elaboración que respete al máximo el carácter de cada variedad, para lo que vinifica cada una de ellas por separado y espera a su punto justo de maduración antes de vendimiarlas. Cuenta la bodega que antes de la prensa, someten la piel de la uva a un choque de frío con nieve carbónica, que la resquebraja por dentro y ayuda a que, tras unas horas de contacto del mosto con los hollejos, libere gran parte de su carga aromática. También comentan que dejan que el mosto conviva con sus lías antes de arrancar la fermentación, un paso que genera tioles —compuestos que suman complejidad al aroma y aportan cuerpo y volumen en boca—. La fermentación se lleva a cabo a temperatura controlada y, según explica la bodega, algunos de sus mostos fermentan en barricas de roble europeo, aunque no permanecen en ellas mucho tiempo para que la madera no acapare protagonismo en la cata.
María Andrea 2025 se presenta en copa con un color amarillo pajizo con reflejos verdosos. Su nariz es expresiva. En ella el melocotón es la fruta protagonista, acompañada de flores, cítricos y notas anisadas y mentoladas. En boca tiene una buena acidez, en un trago suficientemente intenso y de longitud media, frutal y goloso, coherente con la nariz, con buen volumen; un coupage de Treixadura, Loureira y Albariño con el que la bodega nos muestra su interpretación de Ribeiro.

| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| María Andrea 2025 | 13 % | 20.000 botellas de 75 cl. | 16 euros |
Las claves de María Andrea 2025
- Origen: Castrelo do Miño, Ribeiro
- Coupage: Treixadura, Loureira y Albariño.
- Filosofía: Reflejar la identidad varietal del Ribeiro.
- Elaboración: Vinificación orientada a preservar aromas y conseguir volumen.
- Perfil: Fruta de hueso, flores, cítricos, y notas anisadas y mentoladas.



