La provincia de Ciudad Real ha vuelto a ser la primera en abrir la campaña. Un envero más corto de lo habitual ha adelantado los calendarios en las zonas más precoces de la denominación, y las variedades de ciclo corto ya están llegando a las bodegas. Según la Denominación de Origen La Mancha, la recogida mecanizada acorta el tiempo entre el viñedo y la bodega, lo que permite iniciar la elaboración con la fruta en óptimas condiciones y preservar el perfil aromático de las variedades blancas.
Bodegas Símbolo, en Campo de Criptana, ha sido una de las primeras en recibir uva esta temporada. Así lo ha confirmado la presidenta de la D.O. La Mancha, María José Pérez, que ha detallado las condiciones de entrada: “el pasado viernes nos entró un Chardonnay con 14º grados de maduración y una calidad extraordinaria y este lunes se ha vuelto a retomar la vendimia llegando la uva con unos 12 grados, lo que nos permite hacer un vino de gran calidad”. Desde la misma bodega se apunta además un estado sanitario favorable, “con un 10 % más si comparamos parcela a parcela con respeto a la producción del año pasado”.
La Chardonnay en La Mancha
Con presencia en más de 2.800 hectáreas, la Chardonnay ocupa el cuarto puesto entre las variedades blancas de la denominación. Su adaptación al terruño manchego, junto a su demanda en mercados internacionales, la sitúa como una opción de diversificación para las bodegas, que encuentran en ella un perfil aromático, equilibrio y frescura acordes con la tendencia del consumidor actual hacia los vinos blancos.
Se trata, no obstante, de una variedad que exige atención en el momento de la cosecha. José Javier Díaz-Ropero, viticultor manchego, advierte de que “tanto calor se puede adelantar la maduración en apenas un par de días” hay que tener cuidado con estas variedades en el momento de su recogida.
Campaña escalonada hasta septiembre
La entrada de Chardonnay es solo el primer eslabón de una vendimia que se extenderá durante semanas. A las blancas de ciclo corto les seguirán, de forma escalonada, Moscatel, Verdejo y Sauvignon Blanc, mientras que en tintas la Tempranillo —también conocida como Cencibel en la zona— irá alternándose con ellas. El cierre de campaña llegará en septiembre con la Airén, la variedad más extendida de la denominación, con 79.235 hectáreas, y la que mejor resiste los rigores del verano manchego.
Otras bodegas de la provincia, como Bodegas El Progreso en Villarrubia de los Ojos y Bodegas Yuntero en Manzanares, prevén arrancar su propia cosecha a finales de julio o durante las primeras semanas de agosto. Aún es pronto, reconocen desde la denominación, para avanzar valoraciones globales sobre la campaña, pendiente siempre de cómo evolucionen las temperaturas en las semanas que quedan por delante.
