Las burbujas se han encarecido en la cesta de la compra, pero los consumidores no renuncian a ellas. Durante el último año, los españoles han incrementado un 3,5% su inversión en vinos espumosos adquiridos en supermercados, aunque paradójicamente han llevado a casa un 2,7 % menos de producto.
Los datos de la consultora Circana, que abarcan desde diciembre de 2024 hasta noviembre de 2025, revelan una tendencia clara: los compradores están dispuestos a pagar algo más por botella, probablemente buscando referencias de mayor calidad o prestigio o, cuando menos, buscando mantener un cierto estándar de calidad, ya que los incrementos en gasto no son muy superiores a los del IPC. Esta pauta ya se detectó el año anterior, cuando el volumen cayó un 5 % mientras el gasto subía un 3,4 %.
El cava mantiene su reinado, pero pierde terreno
El cava sigue dominando con autoridad los lineales de la gran distribución, acaparando el 86 % de las ventas de espumosos. Sin embargo, su volumen de compra ha retrocedido un 4,1 %, la mayor caída entre las diferentes categorías de estos vinos.
Frente a este descenso, la categoría de “espumoso nacional” —que representa apenas el 5% del mercado— muestra una evolución positiva con crecimientos del 6,5 % en volumen y del 8,2 % en facturación. Estos movimientos sugieren que algunos consumidores están explorando alternativas más allá del producto tradicional.
La distribución alimentaria concentra casi ocho de cada diez botellas vendidas, dejando a los establecimientos de hostelería con una cuota del 19,2 %. El comercio electrónico, por su parte, apenas alcanza el 2,5 % del mercado, aunque representa un canal con margen de expansión.
Esta distribución refleja patrones de consumo diferentes: mientras el supermercado responde a compras planificadas para celebraciones en el hogar, la hostelería vincula el espumoso a la experiencia social y al disfrute fuera de casa, con un consumo menos estacionario.
Sin alcohol y con purpurina: las nuevas caras del espumoso
Una de las tendencias más destacadas es el despegue de las versiones sin alcohol, impulsadas especialmente por el público joven. Los espumosos alcohol free han registrado un notable incremento del 17,4 % en valor y del 3,2 % en volumen, alcanzando ya el 1,2 % del mercado total.
Paralelamente, el sector ha experimentado con propuestas más llamativas como los espumosos con efecto “brilli-brilli”, disponibles en tonalidades como azul, dorado, verde, rojo o morado. Estos productos buscan captar la atención en un mercado donde la presencia en redes sociales cobra cada vez más importancia. De hecho, las botellas XXL de champán se han convertido en tendencia entre personalidades públicas y en centros de ocio.
Más allá de su protagonismo en celebraciones, el cava representa un motor económico fundamental para determinadas comarcas. La Denominación de Origen agrupa 5.874 explotaciones que cultivan 37.502 hectáreas, de las que se recolectaron 219 millones de kilos de uva en la última campaña.
Las 200 empresas elaboradoras comercializaron 218 millones de botellas en 2024. De ellas, 180 millones correspondieron a cava no ecológico (82,9 % del total), mientras que la producción ecológica alcanzó los 37 millones de botellas (17,1 %). Por su parte, el cava rosado vendió 18 millones de unidades, lo que representa el 8,27 % de las ventas totales.
Poco a poco, los vinos espumosos van dejando de ser un producto exclusivo de fechas señaladas para formar parte de un consumo más diversificado. La coexistencia de propuestas tradicionales con innovaciones como las versiones sin alcohol o los formatos XXL demuestra la capacidad del sector para adaptarse a distintos perfiles de consumidor.
El incremento del desembolso medio por botella evidencia que los españoles valoran cada vez más aspectos como el origen, el método de elaboración o la marca. Las burbujas siguen acompañando las celebraciones de fin de año, pero ahora lo hacen con una oferta más amplia que combina el arraigo al terruño con las últimas tendencias del mercado.
