La primera edición del festival que marida música y vino en el Santuario de la Virgen de Lagunas celebra su día más importante con 1.500 asistentes, consolidando un proyecto cultural que nace del compromiso institucional y la colaboración entre el territorio y sus bodegas
En el corazón del Campo de Cariñena, donde se hace el vino que nace de las piedras según reza el lema de la D.O. Cariñena, el festival Divino ha logrado algo tan singular como el territorio que lo acoge: fusionar la cultura musical con la tradición vitivinícola de una manera que respeta tanto la solemnidad del terruño como la efervescencia de la creación artística.
La primera edición de este encuentro, celebrada el pasado sábado en el entorno del Santuario de la Virgen de Lagunas de Cariñena, reunió a cerca de 1.500 personas en los conciertos y actividades de gastronomía, artesanía y degustación de vino. No fue una simple yuxtaposición de música y catas, sino, en palabras del alcalde de Cariñena, Sergio Ortiz, «el principio de algo que ha venido para quedarse, no solo circunscrito a la celebración del año de Ciudad Europea del Vino».
Un proyecto que nace del territorio
Divino es un evento destacado de la celebración de Cariñena Ciudad Europea del Vino 2025 y está organizado por el Ayuntamiento de Cariñena, con el patrocinio de la Ruta del Vino Campo de Cariñena, Bodega Particular de San Valero y Vínica -la ginebra de Destilerías San Valero-, además de contar con la participación de otras tres bodegas de la D.O. Cariñena: Care, Hacienda Molleda y Luis Marín.
La elección del emplazamiento no es casual. El Santuario de la Virgen de Lagunas se alza en una tierra que, como define la propia denominación, es «pedregosa, pero plagada de vida, de viñas y de grandes historias». Este contexto se convierte en el marco perfecto para un festival que busca descubrir esa vida que surge de las piedras, tanto en forma de vino como de música.
El compromiso institucional: más allá del evento
El acto inaugural reunió a organizadores y colaboradores, evidenciando que Divino trasciende la categoría de evento puntual para convertirse en proyecto territorial. Estuvieron presentes el alcalde de Cariñena, Sergio Ortiz; el presidente de la D.O. Cariñena y de Bodegas San Valero, Antonio Serrano; la presidenta de la Ruta del Vino Campo de Cariñena, Sara Morales; y los responsables de Ocre, la empresa promotora del evento, Víctor Domínguez y Rosana Sanz.
Ortiz apostó por ampliar la implicación de más municipios de la comarca en este proyecto, que actualmente cuenta con el apoyo de los ayuntamientos de Alfamén y Longares «para que entre todos consigamos acercar a la juventud a la cultura milenaria del vino».
Por su parte, Antonio Serrano se comprometió a involucrar al resto de bodegas de la D.O. «porque debemos creer en lo que se hace dentro del territorio», una declaración que evidencia una comprensión profunda de que la cultura del vino no puede separarse de la cultura en general.
Una programación que respeta la diversidad
El festival desplegó su oferta en dos espacios diferenciados y combinó propuestas gratuitas y de pago, manteniendo el espíritu del evento: cultura y territorio. De forma gratuita, los visitantes disfrutaron de actuaciones en el Escenario Ocre y Escenario Arboleda, además de una feria de artesanía, una zona de restauración y un espacio de chill out.
La jornada arrancó en el Escenario Ocre con Dante, DJ Javi Sánchez, Colectivo da Silva, DJ Carlos Pérez y Miss Bolivia. En el Escenario Ermita, actuó la ganadora del concurso «Envero, color emergente», Lucía Alamán. El Escenario Particular acogió a Mercromina Club, Queralt Lahoz, el rapero aragonés Sho-Hai, Metrika y DJ Rico Rosa. Finalmente, en el Escenario Arboleda sonó Sound System Sónica con Ese Uve, Pawli, Dibison y Maikas.
Esta diversidad musical refleja la misma riqueza que encontramos en los vinos de la denominación, donde conviven diferentes estilos y expresiones nacidas de una misma tierra pedregosa.
El vino de las piedras encuentra su voz cultural
La esencia de la D.O. Cariñena, esa tierra «pedregosa, pero plagada de vida, de viñas y de grandes historias», encuentra en el festival Divino una nueva forma de expresión. Del mismo modo que las piedras no impiden que nazca el vino, sino que le aportan carácter, la tradición vitivinícola no limita la innovación cultural, sino que la enriquece.
Esta filosofía se refleja en cada aspecto del festival, desde la selección de artistas hasta la integración de actividades gastronómicas y artesanales que complementan la experiencia musical, creando un evento que habla el mismo lenguaje que el territorio que lo acoge.
Lo que está por venir: continuidad y crecimiento
El calendario de Divino no se agota en esta primera jornada exitosa. El 20 de septiembre llegará otra tarde de humor con «Divina Comedia», conducida de nuevo por Miguel Martín y que contará con los cómicos del programa de TVE «La Revuelta», Ibarburu & Bezos.
El cierre de la primera edición de Divino será el 28 de septiembre con la actuación de Rozalén, la primera «Divina» o artista invitada a la Fiesta de la Vendimia, con la que se clausurará cada edición con un formato íntimo y exclusivo para solo 800 personas. Un evento para el que ya se han vendido todas las entradas, lo que demuestra la acogida que ha tenido esta propuesta cultural.
Un modelo para el futuro del territorio
Divino se inscribe en el marco de la celebración de Cariñena Ciudad Europea del Vino 2025, pero la intención de sus organizadores es que trascienda esta efeméride. Como afirmó el alcalde Ortiz, este es «el principio de algo que ha venido para quedarse», una apuesta por convertir la cultura en un eje vertebrador del territorio vitivinícola.
La participación de las instituciones locales, las bodegas de la denominación y los ayuntamientos de la comarca demuestra que existe un consenso sobre la importancia de estos encuentros para la construcción de una identidad territorial que vaya más allá de lo estrictamente enológico.
En un momento en que las denominaciones de origen buscan nuevas formas de conectar con el público, iniciativas como Divino demuestran que cuando el territorio habla a través de la música, la respuesta es multitudinaria. 1.500 personas han confirmado que el vino de las piedras puede ser también el vino de la cultura, la música y la celebración comunitaria.
El éxito de esta primera edición, «fruto de la colaboración institucional y el compromiso con la tierra», como titulaba la propia información oficial, augura un futuro prometedor para un festival que ha conseguido lo más difícil: hacer que las piedras de Cariñena suenen a música.
