Bizkaiko Txakolina inicia la vendimia con esperanzas de recuperación tras dos campañas difíciles

Las bodegas de la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina han comenzado la vendimia con unos días de adelanto respecto a 2024. Tras dos cosechas consecutivas marcadas por una productividad muy baja, el sector confía en recuperar rendimientos más próximos a la media histórica por hectárea. Los viticultores encaran esta recogida con cautela, pero también con la esperanza de que suponga un punto de inflexión.

La campaña 2025 ha exigido un seguimiento técnico constante del viñedo, y los productores mantienen la vista puesta en consolidar un modelo de viticultura sostenible que les permita afrontar los retos futuros con mayor seguridad.

Una temporada de vigilancia constante

El inicio de campaña transcurrió de forma equilibrada durante las fases de brotación, floración y cuajado, pero la segunda quincena de julio cambió completamente el escenario. La combinación de lluvias persistentes, elevada humedad y altas temperaturas creó las condiciones perfectas para el desarrollo del mildiu, que este año se ha extendido de manera generalizada por todo Bizkaia.

Lo que hace especialmente preocupante esta situación es que, a diferencia de otras campañas, la presión fúngica no se ha concentrado en zonas específicas. El mildiu se ha manifestado por todo el territorio, apareciendo en diferentes rincones dentro de una misma viña, lo que ha complicado enormemente su control y ha obligado a intensificar la vigilancia.

La irregularidad meteorológica de las últimas semanas ha añadido otra dificultad: jornadas de calor intenso que han dañado las uvas se han alternado con días lluviosos que incrementan el riesgo de botritis y afectan a la fase final de maduración. Esta situación ha condicionado la elección del momento óptimo para iniciar la cosecha en cada bodega.

Presión adicional de la fauna salvaje

La presencia en el viñedo de corzos, jabalíes y la avispa asiática ha aumentado la presión sobre las explotaciones, obligando a los viticultores a mantener una atención constante. Esta circunstancia se suma a los problemas fitosanitarios y meteorológicos, complicando aún más el trabajo en las viñas.

Los productores han tenido que adaptar sus rutinas de trabajo para hacer frente a estos factores externos que escapan al control tradicional de la viticultura y que se han intensificado en los últimos años.

Avances en sostenibilidad medioambiental

El Consejo Regulador de la DOP Bizkaiko Txakolina continúa desarrollando su apuesta por la sostenibilidad. Ha incorporado dos nuevos ensayos en el Proyecto de Reconversión Medioambiental que impulsa junto a la Diputación Foral de Bizkaia desde 2023.

Este proyecto investiga herramientas de adaptación al cambio climático y busca conseguir un mayor equilibrio en la gestión de las viñas. El plan se estructura en tres líneas de trabajo principales: control fitosanitario, alternativas en la gestión de la cubierta verde y sistemas de conducción de vid.

Los nuevos ensayos incorporados este año tienen como objetivo dotar al sector de soluciones que garanticen tanto el presente como el futuro de los vinos vizcaínos, reafirmando el compromiso con un modelo productivo sostenible.

Una denominación con historia consolidada

La Denominación de Origen Protegida Bizkaiko Txakolina obtuvo su reconocimiento oficial en 1994 y desde entonces ha establecido las bases de un vino moderno y de personalidad definida. El Consejo Regulador se encarga de velar por la autenticidad del vino producido por las bodegas adscritas y garantiza que el txakoli etiquetado cumpla con los requisitos de calidad en todos los procesos de elaboración, desde la plantación de la vid hasta su embotellado.

Además, el organismo trabaja en la comunicación y difusión de la cultura del txakoli, contribuyendo a su conocimiento y reconocimiento. El sector txakolinero ha experimentado una evolución constante y en la actualidad agrupa a 35 bodegas y 172 viticultores.

Conocimiento acumulado en tres décadas

El conocimiento y la experiencia adquirida durante estos 31 años han permitido que las bodegas conozcan perfectamente la interacción entre las variedades de uva, el clima y las localizaciones de los viñedos. Este bagaje resulta fundamental para profundizar en el análisis de lo que pueden ofrecer las variedades y para trabajar con diferentes estilos de vino.

Los productores han logrado reflejar y reforzar el origen geográfico que conforma la identidad de los vinos vizcaínos, desarrollando un perfil distintivo que los diferencia de otros txakolis del País Vasco.

Expectativas para la cosecha actual

La vendimia 2025 representa una oportunidad para que el sector demuestre su capacidad de adaptación a las adversidades climáticas y fitosanitarias. Tras las dificultades de las dos campañas anteriores, los viticultores esperan que las medidas implementadas y la experiencia acumulada permitan obtener mejores resultados.

La aplicación de nuevas técnicas sostenibles, unida al conocimiento tradicional, debería contribuir a estabilizar la producción y mantener la calidad que caracteriza al txakoli vizcaíno.

Mirando hacia el futuro

El Proyecto de Reconversión Medioambiental representa una apuesta estratégica del sector por adaptarse a los nuevos desafíos del cambio climático sin renunciar a la calidad. Los ensayos desarrollados junto a la Diputación Foral de Bizkaia buscan proporcionar herramientas prácticas que permitan a los 35 bodegas y 172 viticultores afrontar con mayor seguridad las próximas campañas.

La vendimia 2025 será, por tanto, un test importante para medir la efectividad de estas estrategias y para confirmar si el sector ha encontrado el camino hacia una mayor estabilidad productiva sin comprometer su compromiso medioambiental.

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