Un “atelier” para el viñedo: Bodegas San Alejandro abre su espacio más íntimo para interpretar la Garnacha vieja de Calatayud

Bodegas San Alejandro ha presentado Atelier, un nuevo proyecto enológico nacido en Miedes de Aragón con el que la cooperativa zaragozana da su paso más artesanal y preciso: un espacio de microvinificaciones y crianzas de mínima intervención concebido para escuchar cada parcela y dejar que el viñedo viejo de la D. O. P. Calatayud encuentre su forma más auténtica de expresarse.

La palabra atelier remite al taller del artesano, al lugar donde la materia se trabaja con las manos y la mirada puesta en el detalle. Bodegas San Alejandro ha tomado prestado ese concepto para bautizar su proyecto más ambicioso en términos cualitativos: un espacio diseñado no para producir en volumen, sino para interpretar. El protagonista absoluto es el viñedo viejo de Calatayud, principalmente Garnachas cultivadas en altura, sobre suelos pedregosos y pizarrosos que imprimen carácter y singularidad a cada parcela.

La presentación oficial reunió a profesionales del sector en una experiencia inmersiva guiada por Fernando Mora MW y Juan Vicente Alcañiz, enólogo y director técnico de la bodega, respectivamente, quienes condujeron a los asistentes por el nuevo espacio de elaboración y descubrieron la filosofía que lo sustenta.

Un taller enológico al servicio de la parcela

El corazón de Atelier es una sala de elaboración donde conviven tinajas, giaras, ánforas, damajuanas, huevos, foudres, tinas y barricas. Cada recipiente ha sido seleccionado con un criterio claro: relacionarse con el vino de una manera diferente, ya sea a través de la microoxigenación, la textura, la tensión, el volumen o la preservación de la fruta. Los materiales proceden de Italia, Francia y España, desde gres y terracota de Impruneta hasta cerámica microporosa, cocciopesto, cemento y roble francés.

“Atelier nace precisamente de esa inquietud por escuchar más y dirigir menos, por trabajar cada detalle dejando que cada viñedo encuentre su mejor forma de expresarse”, señalaron desde la bodega durante la presentación. Esa filosofía se traduce en microvinificaciones independientes de pequeños viñedos viejos y en crianzas más naturales y complejas, orientadas a series limitadas con una identidad territorial nítida.

Cuevas de Arom y Loma Franca: dos colecciones para contar Calatayud desde la altura

Atelier se articula en torno a dos colecciones. La primera es Cuevas de Arom, proyecto desarrollado junto a Bodegas Frontonio y Fernando Mora, que nace de algunos de los viñedos más altos y antiguos de la denominación: Garnachas viejas y otras variedades cultivadas en pendientes pronunciadas por encima de los 800 metros de altitud, sobre suelos precámbricos ricos en pizarra. Sus referencias —Altas Parcelas, As Ladieras, Os Cantals y Tuca Negra— interpretan distintas expresiones de la Garnacha con una mirada contemporánea y profundamente ligada al paisaje.

La segunda colección es Loma Franca, la nueva marca parcelaria de Bodegas San Alejandro, que nace del deseo de rescatar pequeños viñedos ancestrales y darles voz. Sus primeras referencias son Cerro Gordo, un Macabeo plantado en 1987 a 847 metros de altitud sobre suelo calizo, y Los Tarugos, una Garnacha de 75 años plantada en tresbolillo a 842 metros sobre pizarra gris. Dos vinos que, ya desde sus nombres, hablan de tierra y de tiempo.

Una cooperativa aragonesa con mirada internacional

El nacimiento de Atelier llega respaldado por un reconocimiento crítico que sitúa a Bodegas San Alejandro entre las mejores cooperativas de España. En su último informe para Robert Parker Wine Advocate, Luis Gutiérrez ha destacado la gestión profesional de la bodega, su trabajo en viñedo y la creación de un espacio boutique para vinos de parcela y microvinificaciones. Nueve referencias han superado los 90 puntos, con Tuca Negra 2023 a la cabeza con 96+, seguida de Os Cantals 2023 con 94, As Ladieras 2023 con 93+ y Altas Parcelas 2023 con 92.

Fundada en 1962 y agrupada en torno a unos 150 viticultores, la bodega de Miedes de Aragón reafirma con este proyecto su compromiso con una viticultura sensible y ligada al patrimonio vitivinícola de Calatayud. Atelier no es solo un nuevo espacio de elaboración: es una declaración de intenciones sobre cómo entender el origen desde la precisión, el tiempo y la artesanía.

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