Incendios en Burdeos: El viñedo se salva mientras se hunde el enoturismo

Los incendios que arrasaron más de 42.000 hectáreas en la Gironda durante la última semana de julio han dejado una herida profunda en el enoturismo de Burdeos, pese a que los viñedos han escapado en gran medida a los daños directos y los responsables del sector descartan afectación en la cosecha de 2026. El mayor incendio que ha sufrido la región desde 1949 obligó a evacuar a 224.000 personas, entre ellas miles de turistas, con consecuencias económicas inmediatas y severas para las bodegas y los establecimientos vinculados al turismo del vino.

La evacuación masiva y el consejo gubernamental de no viajar a la zona provocaron una desbandada de visitantes que golpeó directamente a las propiedades con vocación turística, tal y como cuenta Amelie Maurice-Jones en The Drinks Business, citando testimonios de los responsables de Château de Bel —situado en Arveyres a orillas del Dordoña—, Château La Rame y Château Picque Caillou..

Uno de los principales focos de atención durante la crisis fue el riesgo de contaminación de las uvas por humo, un fenómeno que se produce cuando los compuestos volátiles liberados en los incendios son absorbidos por los hollejos. Durante la fermentación de los vinos —especialmente los tintos debido a su maceración prolongada con los hollejos—, estos compuestos pueden transferirse al mosto y generar aromas y sabores a humo, ceniza y medicamentos, obligando a adoptar medidas enológicas para atajar el problema, tal y como comentábamos en esta entrada (enlace).

Marine Martin, responsable de relaciones internacionales del Conseil Interprofessionnel du Vin de Bordeaux (C. I. V. B.), descartó preocupaciones sobre la calidad de la vendimia, tal y como recoge The Drinks Business: “El humo en sí mismo no es necesariamente un motivo de alarma. El riesgo depende de una combinación de factores que incluyen la proximidad, la duración de la exposición y el estado de maduración de la uva”. Según Martin, en el momento de los incendios la uva se encontraba apenas al inicio o a mitad de la fase de envero, período en que el hollejo actúa como barrera protectora natural que limita significativamente la absorción de dichos compuestos.

La Cité du Vin acusa una caída del 60 % en visitantes

Los efectos no se limitaron al entorno rural. En la ciudad de Burdeos, la Cité du Vin —el museo interactivo del vino que este año celebra su décimo aniversario— sufrió también el impacto de la crisis, aunque solo tuvo que cerrar una hora antes de lo habitual durante una jornada a causa del olor a humo.

Solène Jaboulet, directora de marketing y comunicación del centro, explicó a The Drinks Business que hasta el 25 de julio los registros de visitantes eran comparables a los del año anterior, pero que la afluencia cayó un 60 % hasta el final de mes. “El impacto económico fue inmediato. El 80 % de nuestros ingresos procede del gasto de los visitantes —el 70 % corresponde a la venta de entradas y el 10 % a la tienda—, así que el impacto económico es fácil de imaginar”, declaró.

Jaboulet mostró, no obstante, alivio ante la recuperación progresiva de la afluencia y animó a viajeros y amantes del vino a visitar una región que, concluidos los incendios, vuelve a estar en condiciones de recibir visitantes.

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