La Denominación de Origen gallega consolida su tendencia al alza con un crecimiento del 3,05 % respecto al ejercicio anterior y refuerza su apuesta por la internacionalización.
Los vinos amparados por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas cerraron 2025 con 36.157.121 precintas de garantía expedidas, lo que supone un incremento del 3,05 % con respecto al año anterior y confirma una tendencia ascendente que sitúa a estos vinos atlánticos por encima de la barrera de los 36 millones de botellas.
Los litros de vino verificados por el Órgano de Control y Certificación alcanzaron los 27.117.841, unas cifras que reflejan el sólido posicionamiento de la denominación tanto en el mercado nacional —que sigue siendo su principal destino— como en el internacional, al que se dirige el 31,89 % del volumen total, con 108 bodegas participando activamente en la exportación.
Presupuesto equilibrado y promoción ambiciosa
Para 2026, el Consejo Regulador ha aprobado un presupuesto equilibrado de 4.371.828 euros, financiado mayoritariamente con las cuotas de los asociados e ingresos extraordinarios (61,95 %), completados con subvenciones y remanentes de ejercicios anteriores. El grueso de esa inversión se destinará a promoción, que absorbe el 68,5 % del total, seguida del control de calidad (19,28 %), gastos de funcionamiento e inversiones.
El plan de promoción contempla un abanico amplio de acciones: desde campañas consolidadas como Blanco como Ninguno o la iniciativa conjunta con la D. O. P. Los Pedroches Al fin juntos, hasta la participación en ferias locales, nacionales e internacionales y el desarrollo de planes sectoriales en mercados prioritarios como Estados Unidos, Reino Unido, México, Irlanda, Puerto Rico, Países Bajos, Bélgica, Suiza y Alemania. A ello se suma el trabajo en comunicación interna y externa y la colaboración con la Asociación Ruta del Vino Rías Baixas.
Un Plan Director con la mirada puesta en 2030
Detrás de estas cifras late una estrategia a medio plazo articulada en torno al Plan Director 2030, cuyo objetivo declarado es incrementar el valor en ventas de los vinos de Rías Baixas. El documento se sustenta en cuatro pilares: crecer en volumen sin sacrificar calidad, ampliar la presencia internacional, diversificar el portfolio con elaboraciones premium y apostar de forma decidida por la sostenibilidad y la innovación.
Se trata de un horizonte ambicioso para una denominación que, ejercicio tras ejercicio, demuestra que el vino gallego tiene argumentos de sobra para seguir ganando terreno dentro y fuera de nuestras fronteras.
