ASEBOR, la asociación de bodegas de Ribera del Duero traslada al Ministerio de Industria y Turismo las amenazas que ponen en riesgo un sector que genera más de 1.330 millones en PIB anual y fija población en el medio rural.
El 8 de enero de 2026, en la sede del Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero en Roa de Duero, tuvo lugar el encuentro. Jordi Hereu, ministro de Industria y Turismo, se reunió con los máximos representantes de ASEBOR —Iker Ugarte (presidente), Enrique Pascual (presidente del Consejo Regulador) y Miguel Ángel Gayubo (presidente de la Ruta del Vino)—. La idea de esta reunión era transmitir al ministro las presiones que enfrenta el sector vitivinícola de una de las denominaciones más prestigiosas de España.
Quién es ASEBOR
ASEBOR es la Asociación Empresarial de Bodegas Acogidas a la Denominación de Origen Ribera del Duero. Nació en 2001 como plataforma común de bodegueros que buscaban defender colectivamente sus intereses en un territorio donde el vino lleva casi 50 años siendo motor económico y cultural. Actúa como interlocutor ante administraciones, organismos europeos y el Consejo Regulador. Facilita acuerdos comerciales entre bodegas, ofrece asesoramiento técnico y formación, y colabora con otras entidades para fortalecer la cadena de valor del sector vitivinícola.
Las tres líneas rojas del sector
La reunión giró en torno a tres preocupaciones que amenazan el modelo de éxito de Ribera del Duero: macrogranjas intensivas, conectividad deficiente y normativas restrictivas hacia el vino.
La proliferación de explotaciones ganaderas intensivas, especialmente porcinas, y plantas de biogás en el territorio de la DO fue la primera línea de fuego. ASEBOR insistió en la necesidad urgente de una ordenación territorial que priorice la viticultura y evite conflictos de uso del suelo. Los números respaldan la posición: el sector genera más de 1.330 millones de euros de PIB anual, sostiene cerca de 21.000 empleos y aporta 459 millones en recaudación fiscal, según una auditoría reciente de PwC. Sin planificación, este modelo de casi 50 años corre riesgo.
La conectividad fue el segundo tema. Las bodegas demandan mejora sustancial de la banda ancha en municipios rurales y mejor señalización vial para las rutas enoturísticas. Conectividad digital y física son necesidades no negociables en un sector que aspira a consolidar el turismo experiencial.
La tercera línea se refiere a posibles restricciones normativas desde el Ministerio de Sanidad. ASEBOR expresó preocupación por discursos críticos hacia el alcohol en ámbitos europeos y por iniciativas que podrían prohibir el uso de barricas u otros elementos vinculados al vino en terrazas y veladores. Gayubo fue directo: «el vino es calidad, progreso y cultura», y tales limitaciones causarían un daño importante al sector.
Respuesta institucional
Enrique Pascual, presidente del Consejo Regulador, calificó el encuentro como «cordial y constructivo», mostrando confianza en que «las inquietudes planteadas se traduzcan en medidas concretas que contribuyan a proteger y fortalecer el sector vitivinícola».
Iker Ugarte fue claro sobre prioridades: «la ordenación del territorio debe ser una prioridad si queremos proteger estos motores económicos que fijan población y garantizan futuro al medio rural».
El ministro Hereu tomó nota de todas estas cuestiones. También participaron representantes políticos locales y regionales del PSOE, como Carlos Martínez Mínguez (secretario general de Castilla y León y candidato a la Presidencia de la Junta), Daniel de la Rosa (cabeza de lista por Burgos) y Luis Briones (procurador).
