Tinto Figuero propone su Asomo 2024 también en verano

La temperatura de servicio puede convertirse en la verdadera frontera entre un vino disfrutable y un vino arruinado, especialmente en verano. En plena estación estival, cuando los tintos se sirven “del tiempo”, a temperaturas que rondan los 23 a 28 °C, el desastre está servido. Tinto Figuero defiende que su joven Asomo 2024 no tiene por qué desaparecer de la mesa. Solo necesita un servicio correcto.

Existe un tópico que bifurca los vinos en dos categorías estacionales: los de verano y los de invierno. Tinto Figuero lo rechaza de plano. La verdadera línea divisoria no corre entre las estaciones, sino entre los vinos bien y mal servidos, entre quienes respetan la temperatura y quienes la desprecian. Un Tempranillo de cuerpo medio y tanino pulido pierde toda su armonía si alguien lo aproxima a los 25 °C. El alcohol domina, la acidez se difumina, y quien lo prueba por primera vez es probable que decida no volver a beber vino tinto en la vida o, sencillamente, que el vino tinto “no le gusta”; a nosotros, así, tampoco.

La cosecha 2024 en La Horra

La añada 2024 en La Horra fue complicada, marcada por heladas y granizo que redujeron la producción de Tinto Figuero. Las abundantes lluvias pusieron a prueba la viña, pero quienes cosecharon con rigor consiguieron racimos de excepcional calidad. Asomo 2024 es testimonio de esa paradoja: menor cantidad, pero uvas de un potencial atlántico que confiere al vino buena acidez, equilibrio y un largo recorrido en crianza.

¿Tomarías un gazpacho del tiempo o dejarías al sol tu plato de salmorejo? Es tan sencillo como eso. Cuando la temperatura ambiente son 25 ºC, decir que el vino tinto se sirve “del tiempo” es una barbaridad

La elaboración de Asomo 2024 responde a los principios de la bodega. La vendimia es manual, en cestos de castaño de doce kilos, y se transporta con cuidado a la bodega. Las uvas se despalillan y se encuban por gravedad en depósitos de acero inoxidable, donde se lleva a cabo la fermentación. El vino reposa luego durante siete meses en barricas de roble francés de un uso, un tiempo en que los taninos se suavizan y el vino se afina para ofrecer su cara más amable.

Tinto Figuero propone su Asomo 2024 también en verano. Bolsa nevera

En copa: la fruta como protagonista

Asomo 2024 se presenta con un color rojo picota, limpio y brillante. En nariz domina la fruta negra madura acompañada de notas balsámicas, regaliz y azúcar quemado. La boca es frutal y coherente con lo que promete la nariz, con una buena acidez y un tanino domado que ofrece estructura sin dureza. La sensación es de fruta madura en un trago de buen volumen, agradable y sin necesidad de esperar años de crianza.

Es, en definitiva, la puerta de entrada al universo de Tinto Figuero: accesible para quien se acerca por primera vez a la bodega, pero elaborado con la misma calidad e idéntico rigor que sus vinos de gama alta. Aunque por norma general la bodega especifica en su ficha técnica que la temperatura ideal de servicio es de entre 14 y 16 °C, Cristina Figuero, su responsable de marketing, reconoce que en verano puede ser más recomendable refrescar la botella hasta los 12 o 14 °C. Una bolsa térmica creada específicamente para esta misión permite mantener el vino a la temperatura correcta durante toda la comida, evitando que se asemeje a esos tintos arruinados que se sirven “del tiempo» en demasiadas terrazas y restaurantes.

¿Tomarías un gazpacho del tiempo o dejarías al sol tu plato de salmorejo? Es tan sencillo como eso: el vino, en verano, a la temperatura correcta, y si eso implica meter la botella de vino en una bolsa nevera, en una funda refrigerante o en una cubitera, que así sea.

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