La bodega aragonesa Raíces Ibéricas celebró el pasado fin de semana la segunda edición de su Fiesta de la Vendimia, un evento que combina tradición, proyección internacional y compromiso con las variedades autóctonas. La celebración, que tuvo lugar en las instalaciones de la bodega en Maluenda, congregó a cerca de mil asistentes en una jornada que combinó actividades técnicas para profesionales del sector con una programación festiva abierta al público general.
La bodega, que desde 1998 se centra en la elaboración de vinos a partir de variedades autóctonas españolas, organizó una jornada donde el vino, la garnacha y el territorio de Calatayud fueron los protagonistas. El enfoque dual permitió que tanto especialistas internacionales como público general pudieran participar en actividades adaptadas a sus intereses.
Una programación técnica para profesionales internacionales
La programación matinal se dirigió a importadores, sumilleres, prensa especializada y distribuidores procedentes de países como Polonia, Bélgica, Chile y Guatemala. Entre las actividades figuró una vendimia manual en viñedos situados a más de 1.000 metros de altitud, donde los asistentes conocieron las particularidades del cultivo de la garnacha en altura en la región de Calatayud.
El momento técnico culminó con una cata dirigida por Ferran Centelles, ex sumiller de El Bulli y actual responsable de vinos en elBullifoundation, quien condujo una degustación de garnachas del mundo que permitió contextualizar la producción local dentro del panorama internacional de esta variedad.
«Queremos que la Fiesta de la Vendimia de Raíces Ibéricas sirva para proyectar el trabajo que hacemos con las variedades autóctonas, especialmente la garnacha, y para contribuir a mostrar al mundo el valor de Calatayud como zona productora de garnacha de altura y de gran calidad», explica Andrea Draper, directora de marketing de la bodega.
Arte urbano y competición popular
La programación vespertina adoptó un carácter más lúdico y participativo, arrancando con una competición de pisado de uvas que enfrentó a diferentes equipos: el pueblo de Maluenda, el equipo de Raíces Ibéricas, una delegación de invitados polacos y la bodega invitada Gallina de Piel, liderada por el sumiller David Seijas, que se alzó con la victoria al conseguir el mayor volumen de mosto.
Uno de los momentos de la tarde fue la presentación del mural realizado por el artista urbano ‘De Tripas Aerosol’, ganador del Concurso de Arte Urbano 2025 convocado por la bodega. Esta obra ocupa una de las fachadas principales de las instalaciones y forma parte del compromiso de Raíces Ibéricas con la cultura contemporánea. En la edición anterior, la artista zaragozana Vera Galindo había realizado un mural sobre los depósitos históricos de la bodega.
Música y degustación para cerrar la jornada
El broche final de la celebración corrió a cargo del concierto de Copacabana, banda revelación del circuito indie nacional, que ofreció una actuación en un entorno único rodeado de viñedos. Paralelamente, los asistentes pudieron degustar una selección de los vinos más representativos de la bodega, desde los garnachas de la familia ‘Las Pizarras’ hasta otras referencias destacadas como ‘Raíces’, ‘Equilibrio’ y ‘Pasión’, todos elaborados con variedades autóctonas.
Esta diversidad de propuestas refleja la filosofía de Raíces Ibéricas, que desde su fundación ha apostado por una viticultura sostenible y regenerativa, creando oportunidades en el medio rural mientras elabora vinos que, en palabras de la propia bodega, «emocionan y dejan huella solo en la memoria».
Reconocimiento internacional y proyección de futuro
La presencia en Maluenda de Frédéric Galtier, representante en España del certamen Garnachas del Mundo, subraya el reconocimiento que está alcanzando la bodega aragonesa en el panorama vinícola internacional. Este reconocimiento se ve reflejado también en las menciones que han recibido sus vinos en publicaciones de prestigio como las guías Decanter, James Suckling o Peñín.
La Fiesta de la Vendimia se consolida así como un evento clave en la estrategia de Raíces Ibéricas, tanto por su capacidad para visibilizar el potencial vitivinícola del territorio como por su papel en el fortalecimiento del posicionamiento de la bodega como elaborador de vinos con identidad de origen, sostenibles y comprometidos con los llamados ‘vinos de pueblo’.
Con esta segunda edición, Raíces Ibéricas demuestra que es posible combinar tradición vitivinícola, innovación enológica y proyección internacional sin perder de vista las raíces que dan nombre al proyecto. Una apuesta que, a juzgar por la respuesta del público y la presencia de profesionales internacionales, parece tener un futuro prometedor en el calendario vitivinícola nacional.
