Los historiadores Antonio González Cordero y Gregorio Francisco González publican una obra que documenta más de 500 lagares rupestres y casi 400 contrapesos desde la Protohistoria hasta la Edad Moderna, tal y como recoge el diario hoy.es.
La cultura vitivinícola y oleícola del norte de Extremadura ya tiene su obra de referencia. Los historiadores Antonio González Cordero y Gregorio Francisco González acaban de publicar el libro La cultura material del vino y el aceite en la Alta Extremadura. De la Protohistoria a la Edad Moderna, fruto de más de veinte años de investigación, según informa el diario extremeño hoy.es.
Un viaje desde los orígenes hasta la Edad Moderna
La publicación recoge las conclusiones de un exhaustivo trabajo de campo con el que los autores pretenden iluminar un capítulo desconocido de la historia del norte de la región: el cultivo del viñedo y el olivar, así como la tecnología empleada para transformar sus frutos. El estudio abarca desde los orígenes de estos cultivos hasta el inicio de la Edad Moderna, “momento a partir del cual comenzaron a emplearse mecanismos más complejos”, explican los investigadores, según recoge el diario extremeño del grupo Vocento.
El libro se inicia con un capítulo dedicado a la búsqueda documental, donde los autores examinan a fondo las investigaciones previas realizadas sobre este asunto, para después exponer datos sobre las primeras noticias relativas al consumo, almacenamiento y transporte de vino y aceite.
Posteriormente, la obra se centra en los lagares rupestres, “donde la tipología ofrece un marco de comparación, ya sea por las diferencias o similitudes con respecto a otras regiones del Mediterráneo o la identificación de peculiaridades locales”, señalan los investigadores en el citado medio. Los capítulos finales contextualizan todos los vestigios identificados, abordando cronologías, localizaciones y tipologías, sin olvidar las comparaciones con hallazgos similares en la provincia de Badajoz.
Más de 500 lagares rupestres documentados
La magnitud del trabajo de prospección ha sido extraordinaria: más de medio millar de lagares rupestres, casi 400 contrapesos —muchos de ellos en sus emplazamientos originales—, pies de prensa, fora, molas olearias y otros muchos elementos relacionados con la producción de vino y aceite. Ante la inmensidad del material documentado, los autores han creado la página web de acceso libre arqueoitem.com, donde cualquier interesado puede consultar un catálogo ordenado alfabéticamente con fotografías, planos, secciones y descripciones detalladas de cada hallazgo.
Antonio González Cordero, doctor en Prehistoria y Arqueología por la Universidad de Extremadura, cuenta con una dilatada trayectoria investigadora que avala el rigor de esta nueva publicación. Entre sus obras anteriores destacan las dedicadas a la recopilación bibliográfica de la investigación arqueológica extremeña, los orígenes de la comarca del Campo Arañuelo y las excavaciones realizadas junto al doctor Enrique Cerrillo en las cuevas de Romangordo.
Su currículo incluye la dirección de numerosos proyectos de investigación, entre ellos el catálogo previo del Arte Rupestre cacereño, diversos inventarios arqueológicos comarcales y catálogos monumentales. Asimismo, ha dirigido y codirigido varias excavaciones de gran relevancia, como las realizadas en los poblados del complejo calcolítico de Plasenzuela, Los Barruecos, Los Mármoles, Torre Albarragena y las cuevas de la Canaleja, además de participar en la dirección y elaboración del guion de varios documentales.
Recuperar la historia de un territorio olvidado
Con esta obra, sus autores esperan “superar la imagen tradicional de vacío que se ha tenido de este territorio”, demostrando que la carencia no era de patrimonio, sino de investigaciones sobre estos temas.
“Estamos lejos aún de dar respuestas mucho más certeras, pero a buen seguro esta investigación pretendidamente científica no será un paso pequeño para la reconstrucción de uno de los aspectos económicos más importantes del mundo rural en nuestra región, donde la arqueología ha alumbrado lo que las fuentes históricas le habían negado”, concluyen los autores.
