La familia Ferrer y José Luis Bonet han vendido a Henkell Freixenet su participación restante en Freixenet S.A., con lo que la multinacional alemana se convierte en el único accionista de la histórica bodega cava española. La operación pone fin a ocho años de sociedad que arrancó en 2018 con un reparto inicial del 50 % para cada parte y que ha transformado a Freixenet en el mayor productor de vino espumoso del mundo.
La transacción, cuyos detalles económicos permanecen bajo acuerdo de confidencialidad, se formalizó a principios de marzo y supone un hito en la historia de una de las marcas vinícolas más reconocidas a escala internacional. Ambas partes han subrayado el carácter amistoso y consensuado de la operación, que no llega como resultado de una ruptura sino como la culminación natural de un proceso de integración que ha ido madurando a lo largo de casi una década.
De sociedad al 50 % a control total de Freixenet
Cuando en 2018 el Grupo Henkell & Co. y Freixenet anunciaron su fusión con una participación paritaria, el sector del vino espumoso observó con expectación lo que parecía una alianza entre iguales. Las familias Ferrer y Bonet mantuvieron su peso accionarial y su influencia en la compañía mientras la integración avanzaba hacia la construcción de un grupo unificado con presencia en los principales mercados internacionales. Ocho años después, el resultado es Henkell Freixenet, el líder mundial en la categoría de espumosos, con una cartera que abarca desde el Cava hasta el Sekt alemán, pasando por el Prosecco y otros vinos efervescentes de distintas denominaciones.
Andreas Brokemper, consejero delegado de Henkell Freixenet, ha valorado la etapa compartida en términos elogiosos: “Juntos hemos fortalecido nuestra posición en el mercado internacional del vino espumoso y hemos abierto nuevas oportunidades para Freixenet. Es un honor asumir la plena responsabilidad del desarrollo futuro de la compañía”.
Pedro Ferrer, que asumirá el cargo honorífico de Presidente Honorario de Freixenet S.A. junto a José Luis Bonet Ferrer, ha reconocido la carga emocional del momento, aunque ha querido subrayar también la solidez del legado que dejan: “Encontramos en Henkell Freixenet un socio de confianza que sabrá preservar lo que hemos construido y llevar la empresa hacia el futuro”, ha declarado.
La familia Ferrer refuerza su apuesta por Ferrer Wines
La salida del accionariado de Freixenet no implica, ni mucho menos, el alejamiento de la familia Ferrer del mundo del vino. Pedro Ferrer ha confirmado que los recursos obtenidos con la transacción se reinvertirán en Ferrer Wines, la bodega de su propiedad y gestión directa, con la intención de potenciar su desarrollo y consolidar su presencia en la industria vinícola española.
José Luis Bonet Ferrer también ha mirado hacia adelante con optimismo. “La adquisición por parte de Henkell Freixenet no solo da continuidad a una empresa reconocida por su tradición, sino que acelerará su expansión como marca internacional de referencia”, ha afirmado.
La noticia llega en un momento en que el mercado mundial del Cava atraviesa una fase de consolidación, con las grandes marcas reforzando sus estructuras corporativas para competir con el Prosecco italiano y el Champagne francés. En ese contexto, la plena integración de Freixenet bajo el paraguas de Henkell Freixenet puede interpretarse como un movimiento estratégico que busca dotar a la marca de una mayor agilidad operativa y de una cadena de decisiones más ágil.
Pedro Ferrer mantendrá, además, su representación institucional en algunas organizaciones vinculadas al sector, lo que garantiza que el vínculo de la familia con la historia y los valores de Freixenet no desaparece del todo, aunque sí cambia de naturaleza. Un capítulo se cierra; otro, en Ferrer Wines, empieza a escribirse.
