A poco más de una hora de Madrid, en el corazón de la Sierra Norte de Guadalajara, Finca Río Negro ofrece escapadas enoturísticas de día completo entre viñedos cultivados en ecológico a cerca de 1.000 metros de altitud. Recién certificada como Vino de Pago D. O. P. Río Negro, esta bodega impulsada por la familia Fuentes desde hace más de veinticinco años combina un terruño verdaderamente singular con una experiencia que va mucho más allá de la simple visita a una bodega.
La historia de Finca Río Negro arranca en 1998, cuando el empresario José Manuel Fuentes encontró en los alrededores de Cogolludo la finca que había buscado durante una década: 600 hectáreas de naturaleza salvaje, a unos cuatro kilómetros del pueblo, en una zona que había dado la espalda al cultivo de la vid tras la llegada de la filoxera a principios del siglo XX. Lo que comenzó como un sueño familiar se ha convertido, con el paso de los años, en un proyecto vitivinícola de largo aliento con 44 hectáreas de viñedo, producción ecológica certificada y rendimientos limitados a entre 4.000 y 6.000 kilos por hectárea.
La altitud —entre 950 y más de 1.000 metros sobre el nivel del mar— y las condiciones climáticas extremas de este enclave confieren a la viticultura de Finca Río Negro el carácter de heroica, distinción avalada por su pertenencia al Cervim, el organismo internacional que agrupa y defiende los viñedos en altura. Las variedades cultivadas incluyen Tempranillo, Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon y Gewürztraminer, pero también la autóctona Tinto Fragoso, recuperada de un viejo majuelo local, catalogada por el Instituto de la Vid y el Vino de Castilla-La Mancha e incorporada al registro nacional de variedades de uva. El proyecto cuenta además con un fichaje de excepción al frente del equipo técnico: Xavier Ausás, que dirigió la enología de Vega Sicilia durante diecisiete años, se incorporó a Finca Río Negro en la primavera de 2022 con el objetivo de trasladar a sus vinos toda la singularidad de este terruño único.

Una experiencia enoturística con tres actos
La propuesta de Finca Río Negro articula una visita completa que puede disfrutarse en el mismo día. La experiencia comienza con un paseo guiado por los viñedos, donde el visitante descubre de primera mano qué significa cultivar la vid en condiciones extremas de altitud y contraste térmico. A continuación, la bodega abre sus puertas para mostrar el proceso de elaboración y la historia de la familia Fuentes. Uno de los espacios más llamativos es el llamado “cementerio”, la primitiva bodega subterránea donde hoy reposan las referencias históricas de la finca: botellas que documentan la evolución de un proyecto que nació en 1999 con menos de una hectárea experimental y que, con la reciente concesión de la D. O. P. Río Negro, ha completado un largo y merecido reconocimiento institucional.
La experiencia culmina con una cata de tres vinos en esa misma bodega subterránea, acompañada de una selección de productos locales —quesos artesanos, cecina y embutidos de la zona— que permite al visitante completar el viaje también a través de la gastronomía de la provincia de Guadalajara.
Quienes deseen prolongar la escapada encontrarán en Cogolludo razones más que sobradas para hacerlo. El pueblo conserva el Palacio de los Duques de Medinaceli, cuya portada renacentista luce motivos de racimos de uva y hojas de parra que atestiguan el vínculo histórico de la zona con la viticultura. La Sierra Norte ofrece además rutas de senderismo de notable belleza, y la gastronomía tradicional de la provincia invita a completar la jornada en mesa.
Una hora de Madrid separa al viajero de todo esto. Pocas escapadas ofrecen tanta densidad de experiencias junto a una conexión con la historia y la naturaleza en tan poco tiempo.
