La DO Catalunya suma 60 nuevos municipios a su zona de producción

La DO Catalunya ha extendido su ámbito geográfico con la entrada de 60 nuevos términos municipales, resultado de la actualización de su pliego de condiciones. La modificación reconoce la realidad vitícola de zonas que hasta ahora quedaban fuera de la denominación o solo formaban parte de ella de manera parcial.

De los 60 municipios incorporados, 44 se integran en exclusiva en la DO Catalunya, mientras que los 16 restantes lo hacen en régimen de coexistencia con otras denominaciones de origen catalanas. Junto a estas nuevas incorporaciones, otros 17 municipios que ya pertenecían parcialmente a la denominación pasan ahora a formar parte de ella en su integridad.

Una geografía que va del Pirineo al Ebro

Los nuevos municipios se distribuyen a lo largo y ancho del territorio catalán: desde las Tierras del Ebro hasta el Pirineo, pasando por las comarcas gerundenses, el Poniente, la Catalunya Central, el Camp de Tarragona y el entorno metropolitano de Barcelona. Entre los municipios incorporados sin coexistencia con otras denominaciones figuran localidades como Amposta, Blanes, Terrassa, Sant Cugat del Vallès o La Seu d’Urgell, mientras que en el grupo de coexistencia se encuentran municipios vinculados a otras denominaciones como Pla de Bages, Costers del Segre, Alella o Tarragona.

Esta distribución geográfica pone de manifiesto la vocación transversal de la denominación, que no se circunscribe a un territorio homogéneo sino que se extiende por una multiplicidad de paisajes, climas y perfiles productivos. El propio modelo de la DO Catalunya —que se superpone a otras denominaciones catalanas y permite la elaboración de vinos amparados independientemente de si el viñedo comparte territorio con otra DO— hace posible este tipo de incorporaciones escalonadas.

Una denominación que representa más del 50% del vino catalán embotellado con DO

La ampliación responde, según la propia denominación, a la necesidad de ajustar los límites geográficos a la situación actual del viñedo catalán. De este modo, los viticultores y elaboradores de los nuevos municipios podrán optar a producir vinos amparados por la DO Catalunya siempre que cumplan el resto de los requisitos establecidos por la normativa. La denominación se describe a sí misma como un modelo moderno, sostenible y arraigado en el territorio, y presume de representar más del 50% del vino catalán embotellado con denominación de origen.

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