Enoturismo en Requena: Murviedro abre las cuevas que guardan bajo el casco antiguo la historia del vino

Con motivo del Día Mundial del Turismo, Bodegas Murviedro propone dos experiencias: las cuevas subterráneas de Requena y los viñedos de la finca LoAlto, en Venta del Moro.

El domingo 27 de septiembre, ONU Turismo (la antigua Organización Mundial del Turismo) celebra el Día Mundial del Turismo, y Bodegas Murviedro ha decidido aprovechar la fecha para sacar el vino de la copa y llevarlo al territorio. La bodega plantea dos visitas en la comarca de Utiel-Requena: una que desciende al subsuelo del casco antiguo de Requena y otra que asciende a una colina rodeada de viñedos en Venta del Moro. Ambas se pueden hacer solo con reserva previa.

Una bodega bajo las calles de Requena

En pleno casco antiguo de Requena, la Bodega Histórica de Murviedro conserva, según explica la propia bodega, una red de cuevas subterráneas en su estado original. Por ese laberinto excavado pasa el recorrido que relaciona la localidad con el vino y que cuenta cómo se ha elaborado y guardado bajo tierra durante generaciones.

La oferta se divide en tres visitas, pensadas para públicos distintos. La Visita Orígenes dura 45 minutos, recorre la bodega y sus cuevas e incluye una cata de dos vinos. La Visita Raíces y Tinajas, de una hora, profundiza en los orígenes del vino en Requena, en sus variedades autóctonas y en el proyecto de la bodega, y añade una cata de cinco vinos acompañada de una tabla de ibéricos. La Visita Schenk, de 90 minutos, combina el recorrido por la bodega con una degustación de vinos nacionales e internacionales del grupo al que pertenece Murviedro.

LoAlto: viñedo, monte y almendros

A pocos kilómetros de Requena, en Venta del Moro, LoAlto ofrece una experiencia de otra naturaleza, más ligada al paisaje que a la piedra. La finca se asienta sobre una colina y reparte su superficie entre 60 hectáreas de viñedo, 30 de almendros y otras 60 de masa forestal, un mosaico en el que la vid comparte espacio con el monte y el árbol.

Según la bodega, el proyecto trabaja con respeto al medio ambiente, evita los productos químicos en el cultivo y aplica prácticas destinadas a preservar la biodiversidad del suelo. En la elaboración sigue una filosofía de mínima intervención, con la que busca que cada vino exprese el paraje del que procede.

Esa conexión entre vino y territorio articula las dos visitas que propone LoAlto. La Visita Viñedo dura 75 minutos, arranca en la parte alta de la finca, recorre las cepas para explicar sus características y sus variedades autóctonas, y termina con una degustación de tres vinos de paraje. La Visita Excepcional, de 90 minutos, amplía esa cata con dos vinos de parcela y aperitivos, de modo que a los tres vinos de paraje se suman los dos de parcela.

Con estas cinco propuestas, Murviedro ofrece a quien visite la comarca dos maneras de acercarse a un mismo territorio: bajando a las cuevas de Requena o subiendo a la colina de LoAlto.

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