El río Vero ya fluye en la botella: Así es la nueva imagen de Viñas del Vero

La bodega de Barbastro presenta su imagen más auténtica y natural una década después de su último rediseño, con el río que la da nombre como hilo conductor de toda su nueva propuesta visual.

Viñas del Vero ha presentado una renovación completa de su identidad de marca, la primera en diez años, que no busca seguir tendencias sino regresar a lo esencial. Y lo esencial, en su caso, es el río Vero. Ese curso de agua que serpentea por las tierras del Somontano aragonés lleva décadas dando nombre a la bodega. Ahora también le da alma, voz y forma. El nuevo posicionamiento se articula en torno al claim “La pura expresión del río Vero”, fruto de un profundo proceso de reflexión interna sobre lo que la marca es, ha sido y quiere seguir siendo.

Estudio Morillas reimagina Viñas del Vero

El proyecto ha sido encargado al estudio Morillas, referente del branding en España con más de seis décadas de trayectoria internacional. El resultado es una identidad que, según sus responsables, no solo se ve: se toca. El nuevo packaging traslada el río a cada detalle físico de la botella: las curvas de la cápsula evocan el cauce del Vero, un surco continuo recorre el vidrio de arriba abajo y la etiqueta actúa como el punto en que el agua, metafóricamente, atraviesa la marca. El elemento más singular es un grabado personalizado sobre el cristal, acabado poco habitual en la categoría que convierte a cada botella en un objeto reconocible, tanto dentro de la D. O. Somontano como en el conjunto del panorama vinícola nacional.

El foco creativo recae especialmente en la gama de monovarietales de la bodega. Desde el Gewürztraminer hasta el Pinot Noir, pasando por el Chardonnay o el Cabernet Sauvignon, cada botella aspira a ser la expresión más fiel y sin artificios de una sola uva. La nueva imagen refuerza esa promesa.

Honestidad como filosofía de Viñas del Vero

Carlos Pérez-Somarriba Herrera, Head of Marketing Iberia & Global Marketing Manager de Viñas del Vero, explica que el reto creativo era “capturar la esencia de la marca y convertirla en una experiencia tangible”, utilizando el río como “metáfora de autenticidad y fluidez” para construir una identidad que conecte el origen de la bodega con una expresión contemporánea. Una filosofía que, en sus palabras, prolonga la misma lógica que guía su elaboración: vinos honestos, sin artificios ni ataduras.

Autenticidad, respeto por la tierra y libertad son los tres ejes de este reposicionamiento, un discurso que cobra credibilidad cuando viene respaldado por cuatro décadas de historia: Viñas del Vero fue fundada en 1986, y desde 2008 forma parte de la familia de bodegas de González Byass.

Con este cambio, la bodega abre un nuevo capítulo sin romper con su pasado, sino destilándolo. Como el propio río que la inspira, Viñas del Vero sigue fluyendo, fiel a su cauce pero siempre en movimiento.

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